ATLANTA (Enviado especial).- En esta misma ciudad, hace 140 años, el farmacéutico y exoficial del Ejército John Stith Pemberton intentó crear un jarabe medicinal y, casi por accidente, dio con la fórmula de la gaseosa más famosa. A pocas cuadras de allí, donde hoy funciona el museo que recuerda aquella historia, Lionel Scaloni intenta reencontrarse con otra receta: la que convirtió a Argentina en el mejor equipo del mundo. Después de la preocupante actuación ante Cabo Verde y de cuatro días de autocrítica, análisis y correcciones, la selección afrontará este martes, frente a Egipto, los octavos de final con una idea bien clara: volver a ser ese equipo que, además de contar con Lionel Messi, se caracterizó por la presión, la intensidad y la solidez defensiva. Las variantes que analiza el entrenador responden justamente a esa búsqueda: reconstruir una identidad mucho más que modificar jugadores.
Bastó observar a Scaloni durante la práctica de este lunes en el predio de Kennesaw State University para entender que, a horas del partido frente a Egipto, todavía hay cuestiones por ajustar que van mucho más allá de una decisión táctica. Más inquieto, activo y cercano a los jugadores que de costumbre, el entrenador vivió el entrenamiento con otra energía. La sensación puertas adentro es que Argentina mostró su peor versión ante Cabo Verde y que, para seguir en carrera, necesita volver a parecerse a sí misma.


