Argentina eliminó a Inglaterra por 2-1 en un duelo de cuartos de final de alta tensión, con el telón de fondo de la guerra que ambos países habían librado cuatro años antes por las islas Malvinas.
En el primero de sus goles en el estadio Azteca, Maradona se elevó en el área inglesa para cabecear un despeje de Steve Hodge pero, ante la salida del arquero Peter Shilton, el menudo atacante se adelantó con picardía y empujó la pelota con el puño sin que el árbitro se percatara de la trampa.
“Un poco con la cabeza de Maradona y un poco con la mano de Dios”, fue como describió la jugada el genio argentino.
Transcurridos cuatro minutos del más célebre engaño, Maradona se inventó probablemente el mejor gol de todos los tiempos.
El Diez tomó la pelota en su propio campo y fue burlando hasta cuatro jugadores ingleses en una carrera vertiginosa hasta el área de Shilton, al que también dribló para culminar la maravilla que la FIFA reconoció como el Gol del Siglo.




