El estadio de Miami tiene de todo. Capacidad para 65.000 personas, estacionamiento para 24.000 autos, accesos de primer nivel, palcos, suites, un techo que cubre las tribunas, un complejo de 30 canchas de tenis donde se juega el Miami Open y hasta una pista de Fórmula 1 en la que Franco Colapinto consiguió su histórico séptimo puesto. El escenario donde Argentina fue campeón de la Copa América 2024 es, por varios motivos, uno de los más atractivos entre las 16 sedes del Mundial. Sin embargo, le falta un detalle que, a esta altura del año en Estados Unidos, con temperaturas que superan ampliamente los 90° Fahrenheit, 32 centígrados, no pasa inadvertido: el aire acondicionado.
Desde que la selección argentina pisó Miami este miércoles por la noche, el clima no dio tregua. Caluroso, pesado, pegajoso. Llueve, para, sale el sol, y la humedad forma una nube densa de aire caliente que se siente aun más en los alrededores del estadio, donde escasean los árboles y sobran las superficies de cemento, que almacenan calor y lo devuelven al ambiente.


