KANSAS CITY (enviado especial).- Este martes se cumplen ocho años de la eliminación argentina ante Francia en los octavos de final de Rusia 2018. Aquel 3-4 en el Kazán Arena, ante un rival que dejó en evidencia las diferencias futbolísticas entre un equipo y otro, mucho más en la cancha que en el resultado, marcó el final de muchos ciclos: el de Jorge Sampaoli, el de una generación que sumaba una nueva desilusión, el de referentes como Javier Mascherano, Lucas Biglia o Gonzalo Higuaín y, también, el de una etapa en la carrera de Lionel Messi: la anterior a Lionel Scaloni.
Es que esa derrota, dura pero previsible, frente a los europeos, a la postre campeones del mundo, no solo marcó un nuevo alejamiento de Messi de la selección. También terminó siendo el punto de partida de la etapa más exitosa de la historia del equipo nacional. Como ayudante de campo, Scaloni vivió ese partido desde el banco de suplentes. Semanas más tarde fue elegido entrenador y, después de un comienzo de ciclo sin el capitán, una videollamada entre los dos empezó a darle forma a una sociedad que terminaría cambiando la historia de la selección. Dos Mundiales después, con la Copa del Mundo ya en las vitrinas y el sueño del bicampeonato intacto, esa sociedad sigue creciendo: uno conduce desde el banco, el otro desde la cancha, pero siempre van de la mano.


