Enzo Fernández sumó otro capítulo a una trayectoria marcada por transferencias de enorme impacto económico. Manchester City alcanzó un acuerdo para incorporar al mediocampista argentino desde Chelsea en una operación que ronda los 146 millones de euros (125 millones de libras). El exjugador de River, de 25 años, se aseguró un contrato hasta 2032 y puso fin a la tirante relación que en los últimos tiempos sostuvo con hinchas y dirigentes del club de Stamford Bridge.
Fernández atravesó distintas etapas en Chelsea. El mediocampista llegó en medio de un profundo proceso de reconstrucción, se consolidó como una de las piezas centrales del conjunto y terminó convirtiéndose en uno de los líderes. Durante su etapa ganó la Conference League y el Mundial de Clubes de 2025 y varias veces llevó la cinta de capitán.
Sin embargo, el vínculo con una buena parte de los hinchas se deterioró durante los últimos meses. Una de las primeras señales de incomodidad apareció a partir de declaraciones en las que admitió que le gustaba “mucho Madrid”, una frase interpretada por algunos sectores como un guiño hacia Real Madrid.
La tensión aumentó durante el Mundial de 2026. En la semifinal ante Inglaterra, Fernández convirtió uno de los goles de la victoria argentina y celebró con el clásico gesto del Topo Gigio. La imagen tuvo amplia repercusión en el Reino Unido y reavivó cuestionamientos que ya venían acompañando al futbolista. Semanas más tarde, en un amistoso frente a Real Sociedad y en medio de los rumores sobre una posible salida, recibió silbidos de parte del público de Chelsea.
En ese contexto, la posibilidad de una transferencia comenzó a tomar fuerza. Manchester City lo identificó como una de las piezas capaces de reforzar una zona sensible y avanzó en las negociaciones hasta alcanzar un acuerdo total. El de Fernández fue el primer apellido que surgió apenas se conoció la partida de Rodri, uno de los mejores jugadores de los Ciudadanos en los últimos años, a Barcelona.
Uno de los fundamentales en la llegada de Enzo al City fue, justamente, otro Enzo: Maresca, el entrenador italiano, que ya tuvo al argentino entre sus dirigidos. La relación nació en junio de 2024, cuando el DT asumió la conducción de Chelsea. Hubo feeling desde los primeros momentos. Maresca vio en el campeón del mundo a una pieza central de su proyecto y le otorgó gran protagonismo en la estructura del equipo.
Bajo su conducción, Fernández recuperó regularidad, asumió responsabilidades de liderazgo y se convirtió en una de las referencias del vestuario de la entidad londinense. Maresca lo elogió públicamente en varias ocasiones por su influencia dentro y fuera de la cancha, mientras que el argentino destacó el aprendizaje adquirido bajo las órdenes del italiano.
Otro de los inconvenientes que Enzo Fernández tuvo en Chelsea se desató en la interna del plantel. Ya como capitán, el futbolista argentino debió dar explicaciones por una publicación en Instagram luego de haber ganado la Copa América de 2024, en la que se lo vio entonando una canción de tribuna con tintes de racismo.
La misma generó controversia en el mundo y, en particular, el descontento de algunos de sus compañeros, como el francés con raíces africanas Wesley Fofana. También le ocasionó una investigación de la FIFA en su contra y salió a pedir disculpas de forma pública.
Fernández volvió a ubicarse entre los protagonistas de una de las transferencias más importantes del mercado europeo. Su recorrido comenzó en River, donde se consolidó tras un préstamo en Defensa y Justicia. En julio de 2022 fue transferido a Benfica por unos 18 millones de euros (incluido el traspaso y los objetivos cumplidos). Apenas medio año después, luego de su consagración con el seleccionado argentino en el Mundial de Qatar 2022 y de recibir el premio al mejor futbolista joven del torneo, Chelsea ejecutó la cláusula de rescisión fijada por el club portugués y desembolsó cerca de 121 millones de euros para quedarse con su pase.
Aquella cifra representó entonces un récord para el fútbol británico y un récord, que vuelve a romper en este mercado el propio Enzo: es la venta más cara de un argentino. Además, se posiciona como el cuarto fichaje de más valor en la historia del fútbol, solo por detrás de Neymar a PSG (222 millones de euros), Kylian Mbappé, también a los parisinos (180 millones) y Ousmane Dembélé a Barcelona (148 millones).
El desembarco en Manchester City eleva a unos 285 millones de euros el volumen total generado por sus tres grandes transferencias internacionales. Una cifra que refleja la dimensión que alcanzó su cotización desde aquella aparición en el fútbol argentino.
En Chelsea deja un buen recuerdo futbolístico, más allá de los últimos cortocircuitos, y tres compañeros argentinos: Valentín Barco, Aaron Anselmino y Emiliano “Dibu” Martínez, que hace pocos días desembarcó —y ya debutó el sábado, cuando Fernández quedó al margen de la convocatoria— en el club azul, en otro de los movimientos importantes del mercado. Aston Villa acordó la transferencia del arquero del seleccionado argentino a cambio de 8.700.000 euros.


