Estudiantes y Barracas Central no se dieron tregua y protagonizaron un duelo entretenido, vibrante y con un par de acciones controvertidas en el estadio Norberto “Tito” Tomaghello por los octavos de final de la Copa Argentina. El partido, con victoria de Estudiantes por 3-1, tuvo dos goles para el Pincha en el primer tiempo: uno anulado por el VAR y otro en contra; cerca del final, Barracas descontó con un tanto cuestionado por el rival, que alegó una mano del goleador Norberto Briasco.
En la próxima etapa, el club de La Plata se medirá con Platense, que este lunes venció a Instituto por 3 a 1 en la definición por penales, tras el 1-1 en el tiempo regular. El arquero Juan Pablo Cozzani tuvo una actuación determinante y atajó tres remates en la tanda.
Estudiantes marcó claras diferencias, aunque la primera llegada de peligro se produjo a los 16 minutos, después de un centro desde la derecha de Barracas Central que cabeceó Briasco. El Beto cruzó su remate, la pelota pegó en el palo y recorrió la línea, pero no entró.
Sin embargo, a los 23 minutos llegó la respuesta contundente de Estudiantes. En su primera aproximación de riesgo, Joaquín Correa recuperó la pelota en ataque y tiró una pared con Guido Carrillo, que se la devolvió de primera y de taco. El Tucu avanzó por la derecha y envió un centro rasante hacia atrás. La pelota pasó de largo y la capturó Joaquín Tobio Burgos, que jugó con inteligencia para Baltasar Rodríguez, quien llegaba de frente: el mediocampista abrió el pie y definió ante un Marcelo Miño que tenía la visión obstruida por Kevin Jappert.
Había sido una gran acción colectiva de Estudiantes, con una sucesión de pases rápidos y precisos, pero los jugadores de Barracas Central reclamaron ante Nicolás Ramírez por una jugada anterior. Fernando Echenique, a cargo del VAR, llamó al árbitro para que revisara la acción que había dado origen al ataque. Todo había comenzado con un envío largo para Briasco, que no pudo conectar la pelota ante la marca de Santiago Núñez. En la revisión se vio que el defensor cargó y apoyó levemente los brazos sobre el delantero durante el salto. Después de observar las imágenes, el juez decidió anular el gol y sancionar tiro libre en ataque para el Guapo. El banco de suplentes del conjunto platense explotó ante la decisión arbitral.
“El jugador de Estudiantes carga por la espalda al delantero de Barracas Central. Decisión final: tiro libre directo a favor de Barracas”, explicó Ramírez.
A los 40 minutos llegó finalmente el desahogo para Estudiantes. Joaquín Correa recibió un envío largo, controló la pelota de gran manera y abrió hacia la derecha para Eros Mancuso. El lateral buscó con un centro rasante a un compañero en el área, pero encontró un receptor inesperado: Kevin Jappert desvió la pelota contra su propio arco. Hubo una nueva revisión de la jugada y, esta vez, el gol fue convalidado. Estudiantes encontró así el 1-0 que le permitió irse al descanso en ventaja.
Estudiantes estiró la ventaja con su receta favorita: desborde y centro atrás. En este caso, Joaquín Tobio Burgos corrió por la izquierda y Baltasar Rodríguez, que se tomó desquite del gol anulado, definió dentro del área.
Con vergüenza y amor propio, Barracas dedicó los últimos minutos a tratar de encontrar el descuento, que llegó a seis minutos del final, a través de Norberto Briasco. Fernando Muslera, el arquero de Estudiantes, reclamó del delantero con pasado en Boca.
Pero Barracas no tendría mucho tiempo más para ir en busca de la igualdad, porque apenas tres minutos después, Guido Carrillo le puso la cabeza a un centro desde la derecha y mandó la pelota al rincón izquierdo, inalcanzable para Miño. Así, el Pincha ya respiraba aliviado de cara a los últimos minutos.
“Desde adentro no vi la falta de Santi en el gol anulado, pero son criterios del árbitro. igual seguimos adelante”, destacó luego el Tucu Joaquín Correa.
Tras la victoria, el entrenador de Estudiantes, el uruguayo Alexander Medina se refirió al arbitraje de Nicolás Ramírez y a la actuación del VAR en Florencio Varela: “El tema del gol y algunas situaciones que no vi que no fueron medidas con el mismo reglamento, y te lo digo ganando. Es muy fácil decirlo si perdimos. Miraron hormigas hoy, y esa situación ya nos ha pasado en otros partidos. Más allá de que hayamos ganado, perfectamente se podría haber dado otro resultado. Lo digo a pesar de haber ganado”.
El cruce entre Estudiantes y Barracas Central tenía un componente adicional por el contexto que rodea a ambos clubes. Juan Sebastián Verón, presidente de la entidad platense, mantiene desde hace tiempo una relación conflictiva con la conducción de la AFA que encabeza Claudio Tapia, quien también supo encabezar al Guapo como dirigente, hoy al mando de su hijo, Matías. “Se llegó a un punto en el que no sé si quiero reconciliarme, sino que quiero que esto cambie”, declaró la Brujita Verón meses atrás.
El antecedente más fuerte de esa disputa se produjo en 2025, después del denominado “pasillo de espaldas” que los futbolistas de Estudiantes realizaron ante Rosario Central. El episodio derivó en una sanción de seis meses para Verón por parte del Tribunal de Disciplina, aunque posteriormente el TAS falló a favor del exfutbolista. Las diferencias también tuvieron como eje el debate sobre las sociedades anónimas deportivas y distintas decisiones de la conducción del fútbol argentino.
Verón decidió acompañar a la delegación de Estudiantes en Florencio Varela, una práctica que comenzó a repetir con mayor frecuencia en compromisos importantes. El dirigente ya había viajado junto con el plantel a Santiago de Chile para la revancha frente a Universidad Católica por los octavos de final de la Copa Libertadores.


