Cada vez falta menos para el Mundial y Lionel Messi continúa en estado de gracia. El capitán argentino volvió a brillar en su penúltimo partido con Inter Miami antes de la Copa del Mundo: marcó el 1-0 y, tras una gran acción individual, asistió al argentino Germán Berterame para el 2-0 frente a Portland Timbers, por la 14a. jornada de la Major League Soccer, para que las Garzas continúen prendidas en los primeros puestos de la Conferencia Este.
El astro atraviesa su mejor momento de la temporada: en 13 partidos suma 12 tantos y cinco pases-gol, números que lo ubican segundo entre los máximos artilleros del torneo -el líder es Hugo Cuypers, de Chicago Fire- y cuarto en la tabla de asistidores, detrás del surcoreano Heung-Min Son, de Los Angeles FC; Luca Langoni, de New England Revolution; y Maximiliano Moralez, de New York City.
Así, Messi llegó a cinco partidos consecutivos convirtiendo, completó nuevamente los 90 minutos y, lo más importante, terminó el encuentro entero, sin señales de molestias físicas y con energía suficiente como para convertir algún tanto más.
El 10 arrancó recostado sobre la derecha y tuvo las ocasiones más claras para Inter, que consiguió su primera victoria en su nueva casa, el Nu Stadium, donde acumulaba tres empates y una derrota. En la previa, la franquicia incluso había decidido intercambiar el orden de los bancos de suplentes para intentar cortar la mala racha, aunque la solución, una vez más, estuvo dentro de la cancha.
A los seis minutos, Messi ya había generado la primera situación: tras una pared con Luis Suárez, remató exigido desde el área chica y su disparo fue desviado de gran manera por el canadiense James Pantemis, que llegaba al partido frente a Inter como el arquero con más salvadas en la MLS, con un promedio de 5,5 por encuentro.
Lo mejor de Messi se vio con sus clásicos recortes hacia el medio, atrayendo rivales con su gambeta para descargar hacia los costados o para quedar perfilado de frente al arco. Al comienzo no encontró espacios: siempre apareció alguna pierna rival para bloquearlo u obligarlo a jugar hacia atrás. Pero era apenas cuestión de tiempo. Porque pasada la media hora de juego, Messi volvió a marcar: inició la jugada, Suárez le dio continuidad y, tras el taco del venezolano Telasco Segovia, irrumpió en el área para definir cruzado. Poco después, y tras una magistral apilada, le sirvió el 2-0 a Berterame para empezar a resolver el partido.
En la segunda parte, Messi contó con otras dos chances para ampliar la ventaja, aunque sus remates se fueron apenas desviados. Tras la salida de Suárez, siguió moviéndose por la derecha, pero empezó a pisar todavía más el área y se transformó en una amenaza permanente para el equipo dirigido por Phil Neville.
Messi mostró la mejor versión posible dentro de esta etapa de su carrera: sin intervenir tanto en el juego, fue decisivo en los metros finales. En el complemento participó más, tuvo más contacto con el balón, exhibió un gran estado físico para superar rivales y generar situaciones de gol, aunque le faltó precisión en la estocada final. Ya en el cierre, hizo explotar al público con un excelso tiro libre al ángulo que Pantemis alcanzó a desviar con la punta de los dedos.
En la buena actuación de Messi resultó importante Rodrigo De Paul: el volante, que pelea por un lugar en el once ideal de Lionel Scaloni, se movió como interno por la derecha, cuidó la espalda del rosarino y se proyectó cada vez que Messi necesitó un socio para jugar.
Messi, además, se convirtió en el primer futbolista en la historia de la Major League Soccer en registrar al menos 60 goles y 40 asistencias en sus primeros tres años en la liga. Y también va camino a establecer otro récord: ser el jugador con más participaciones directas en goles al cabo de sus primeras cuatro temporadas. Ya suma 107 y quedó a apenas 14 de superar la marca que dejó el italiano Sebastian Giovinco con la camiseta de Toronto.
El próximo compromiso de Messi será el domingo 24 de mayo, nuevamente como local, frente a Philadelphia Union, el colista de la zona. Luego, la intención del cuerpo técnico argentino es que aquellos futbolistas que ya no tengan compromisos pendientes se incorporen al trabajo en el predio de Ezeiza para realizar un microciclo de entrenamientos antes de viajar rumbo a Kansas City, donde se hospedará el plantel durante la Copa del Mundo.
Messi todavía no confirmó si jugará o no el Mundial, y tampoco lo hizo Scaloni, quien días atrás explicó: “Poder verlo jugar es algo maravilloso, más allá de que sea su último Mundial o no. No me gusta la añoranza ni pensar en lo que va a pasar; quiero disfrutar el momento”.
Antes del inicio del certamen, la selección argentina disputará dos amistosos en Estados Unidos, aunque es probable que Messi sume minutos solamente en uno de ellos. El primero será el 6 de junio frente a Honduras, en Texas, mientras que el segundo se jugará tres días más tarde ante Islandia, en Alabama.
Más allá de la exigencia de una liga de segundo plano como la MLS, Messi llega al Mundial exactamente como pretendía: entero desde lo físico, sin lesiones, lleno de confianza y nuevamente derecho frente al arco rival.



