Un ambiente tenso, que los dirigentes de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) disimulan con discursos. Un clima enrarecido, al que el entrenador Pape Thiaw le escapa con las palabras. La derrota en el estreno con Francia disparó el descontento en la Selección de Senegal, una situación que no resulta novedosa, pero que estalló en el Mundial. El conflicto existía, venía de arrastre, y la Copa del Mundo lo expuso ante los ojos del planeta. Un problema que tiene múltiples aristas: económicas, de logística y hasta de principios, como lo definió el director técnico, durante la rueda de prensa en la vigilia del partido con Noruega.
Los escándalos fuera y dentro de la cancha rodean a Senegal en 2026. El desenlace de la Copa Africana de Naciones, con la quita del título, que en los escritorios pasó a manos de Marruecos, puso en la vidriera a los Leones de Teranga, que en las eliminatorias para el Mundial tuvieron a la República Democrática del Congo como al principal rival para sacar pasaje directo. Las dos competencias se presentaron como uno de los ejes del reclamo de los futbolistas.


