NEUQUÉN (Enviado especial).- El equipo argentino de Copa Davis quedó a un triunfo de ingresar a los Qualifiers de 2027 y archivar el disgusto de hace siete meses en Corea del Sur, cuando un inédito mal de ausencias generó un descalabro (caída 3-2). En la jornada de apertura de la primera serie de la historia en la Patagonia, la Argentina confirmó su favoritismo ante Turquía, un rival de menor jerarquía (33° del ranking mundial de la Federación Internacional). Thiago Tirante (52°), que atraviesa el momento más destacado de su carrera, venció a Mert Alkaya (296°, primer singlista visitante) por 6-2 y 6-4, colocando el 2-0 para el conjunto nacional. Antes, Francisco Cerúndolo (23°) había batido a Yanki Erel (329°) por 6-0 y 6-4.
Este domingo, desde las 11, se disputará el tercer punto de la serie: el dobles, con Guido Andreozzi (14° de la categoría) y Andrés Molteni (58°) ante Tuncay Duran (493°) y Arda Azkara (205°). A continuación se jugarán los otros dos singles (el último sólo si es necesario).
Tirante, uno de los cinco debutantes en la serie de febrero en Asia, logró la confianza del capitán Javier Frana para actuar como singlista número 2 en el estadio Ruca Che, por encima de Mariano Navone. Y el platense de 25 años, energizado por jugar por primera vez un desafío de Copa Davis en el país, desplegó un rendimiento muy serio y cumplió con amplitud. Las condiciones acústicas del partido, en una cancha bajo techo (y sobre superficie dura), colaboraron para que sus fortísimos impactos sonaran con gran violencia. El bonaerense se cimentó en el juego a partir de su servicio y si bien el single 1 de Turquía intentó desequilibrarlo, no le alcanzaron los recursos para hacerlo.
“Thiago tiene un saque increíble. Es algo que esperaba. Tiene un saque muy ofensivo. Incluso es distinto verlo afuera y sufrirlo adentro de la cancha. Es un gran jugador y no pude hacer demasiado”, fue el elogio de Alkaya a Tirante.
Tirante, que en el último Masters 1000 de Cincinnati se dio el gusto de derrotar a una leyenda como Novak Djokovic, finalizó con nueve aces, cometió dos dobles faltas, logró el 59% de primeros servicios, ganó el 81% de puntos con el primer saque (26 de 32) y el 65% con el segundo. Concretó tres de los cinco break-points que generó. Superó a su rival en velocidad y profundidad.
Frana intentó aplacar los fuegos artificiales: “Nunca se recomienda a ir más allá de lo que estás. Nos queda el punto de dobles y cuando termine se verá. Los cinco están listos para jugar y después se irá viendo. Necesitamos asegurar la serie y con la guardia muy arriba, que es algo en lo que trabajamos estos días”.
Cerúndolo, sin vacilaciones
En el mundo del tenis, la Copa Davis es, probablemente, el torneo en el que mayores sorpresas se producen. Desafíos que en el circuito ATP no tendrían equivalencias, en la centenaria competencia colectiva por equipos pueden resultar distintos. ¿Por qué? Porque se activan otros aspectos emocionales en los jugadores. Sin embargo, Cerúndolo abrió la serie entre la Argentina y Turquía derramando su favoritismo en el court: venció por 6-0 y 6-4 a Erel (329°, 25 años), en 1h13m, adelantando 1-0 al conjunto local.
Bajo techo y sobre superficie dura, una condición que la Argentina no presentaba de local desde la fatídica final de 2008 frente a España en Mar del Plata, el equipo capitaneado por Frana encaró el desafío ante Turquía con optimismo, tratando de archivar la serie en Corea del Sur. Aquella derrota (3-2) en Busan le quitó al equipo albiceleste la chance de avanzar en el Grupo Mundial. El match ante Turquía es por no descender a la Zona Americana y regresar, a partir de 2027, en los Qualifiers.
Desde el inicio de la serie, Cerúndolo amedrentó al zurdo Erel (campeón junior de doble de Wimbledon en 2018) castigando la pelota con precisión y velocidad. Los intentos del jugador visitante, un habitué del Challenger Tour y de los (ex) Futures (la segunda y tercera división del profesionalismo, respectivamente), quedaron cortos. Quedó expuesta la diferencia de categoría. Cerúndolo se las ingenió para marcar el ritmo con intensidad, buenos servicios y ángulos. Se adueñó del primer set en menos de treinta minutos. El segundo parcial fue más equilibrado, pero el mejor tenista sudamericano no tuvo problemas para cerrar el partido.


