Con suerte dispar, Boca y el resto de los equipos argentinos ya conocen a sus rivales en la fase inicial de la Copa Libertadores. Este jueves, en la sede de la Conmebol en Asunción, quedó definido el camino del Xeneize, Lanús, Estudiantes de La Plata, Rosario Central, Independiente Rivadavia de Mendoza y Platense en la primera instancia del torneo continental. El equipo de Claudio Ubeda, que partía con la ventaja de ser cabeza de serie -y, por lo tanto, evitaba a los adversarios más poderosos-, no tuvo el sorteo esperado y cayó en una zona compleja, aunque sin grandes favoritos. El Pincha, en tanto, compartirá grupo con Flamengo, el campeón defensor, mientras que Independiente Rivadavia tendrá como principal oponente a Fluminense, y Platense, a Corinthians. El Granate y el Canalla, por su parte, corrieron mejor fortuna. La primera fecha se jugará entre el 6 y el 8 de abril.
La ceremonia, que contó con la presencia de Claudio Tapia y Juan Román Riquelme, entre otros dirigentes, comenzó con el sorteo de la Copa Sudamericana y fue ganando en tensión a medida que se revelaba el cuadro del máximo trofeo continental. Esta vez, los encargados de extraer las bolillas fueron Oscar Ruggeri, exjugador de River y Boca, y Felipe Melo, exvolante brasileño, campeón de tres Copas Libertadores y simpatizante del club de la Ribera: ninguno terminó favoreciéndolo.
Boca, que vuelve a la Copa luego de dos años de ausencia -no se clasificó en 2024 y fue eliminado en la Fase 3 de la edición 2025-, enfrentará a rivales de cierta jerarquía en busca de cortar una racha de 18 años sin consagraciones: el más exigente será Cruzeiro, un viejo clásico copero. Se enfrentaron en la final de la Libertadores de 1977, en la de la Copa Master 1992 -ambas con triunfo para Boca-, en la fase de grupos de la Libertadores 1994 y en las Supercopas de 1996 y 1997; también en los octavos de la Libertadores 2008 -con victoria para el Xeneize-, en los cuartos de la de 2018 -cuando avanzó el equipo de Guillermo Barros Schelotto- y en los octavos de la Copa Sudamericana 2024, la única serie de eliminación directa que quedó en manos del conjunto de Belo Horizonte.
Así, Boca no logró esquivar a uno de los dos brasileños del Bolillero 2 -donde también estaba Corinthians-, un copón que ofrecía alternativas más accesibles como Libertad, Cerro Porteño, Bolívar y Universitario de Perú. Si bien Cruzeiro marcha penúltimo en el Brasileirao, no deja de ser un rival de peso.
En un parejo Bolillero 3, a Boca le tocó Universidad Católica -su rival en el estreno, como visitante-, el subcampeón de la liga chilena, que junto a Junior de Barranquilla e Independiente Santa Fe aparecía un pequeño escalón por encima, en complejidad, de equipos como Coquimbo, La Guaira o Cusco, aunque no se perfila como un rival de temer. En ese sentido, el escollo mayor parece surgir del Bolillero 4: Barcelona de Guayaquil, el equipo que incorporó a Darío Benedetto y que accedió a la Libertadores tras imponerse en un doble repechaje ante Argentinos Juniors y Botafogo. Boca evitó la altura y tendrá un solo viaje largo, aunque podría haber tenido un sorteo algo más amable.
El Xeneize, de todos modos, cuenta con una ventaja: al haberse clasificado como cabeza de serie, gracias a su cuarto puesto en el ranking de la Conmebol, se aseguró definir el grupo como local. Boca, además, persigue otro objetivo: volver al triunfo en la Copa Libertadores tras siete empates consecutivos, ya que las series de octavos de final, cuartos, semifinales y la propia final de la edición 2023 las resolvió por penales.
“Necesitamos jugar bien, tener la cabeza fuerte, confiar y ser algo ‘creídos’. Así te vas olvidando del cansancio, los dolores y, si el resultado acompaña, todo es más simple”, compartió sus sensaciones Riquelme, aunque se mostró confiado con el sorteo: “Sin duda tenemos grandísimos jugadores de fútbol y mucha ilusión. Hay que respetar a todos los equipos y soñar con jugar los 13 partidos que tiene esta Copa”.
El equipo tendrá dos compromisos previos al inicio de la competencia: este domingo ante Instituto, en el que Ubeda pondrá en cancha a su once ideal, y el próximo fin de semana frente a Talleres, en Córdoba, donde la idea es preservar a algunos futbolistas para llegar en las mejores condiciones al debut internacional. Allí, el técnico podría volver a contar con Exequiel Zeballos, hoy al margen por un desgarro.
Otro que la tendrá difícil será Estudiantes de La Plata, que chocará con Flamengo -su verdugo en los cuartos de final de la Libertadores 2025-, Independiente Medellín y Cusco. El equipo de Alexander Medina afrontará un inicio exigente en un torneo en el que tiene una mística especial.
Independiente Rivadavia tendrá otro desafío de fuste: el Fluminense de Luis Zubeldía, reciente campeón del Campeonato Carioca. Además, compartirá grupo con La Guaira y con Bolívar, al que deberá visitar en la siempre exigente altura de La Paz.
Pese a haber sido campeón del Apertura, Platense pagó caro su ubicación en el ranking: integró el Bolillero 4 y deberá medirse con dos gigantes de Sudamérica, ambos ganadores de la Copa Libertadores, como Peñarol, de Montevideo, y Corinthians. El otro rival será Independiente Santa Fe, campeón del primer semestre de 2025 en Colombia.
Los que tuvieron una noche más tranquila fueron Lanús y Rosario Central. El equipo de Mauricio Pellegrino, que llega en racha tras conquistar la Copa Sudamericana y la Recopa 2025, se medirá con el brasileño menos conocido (Mirassol), Liga de Quito -un rival siempre competitivo, aunque entre los más débiles del Bolillero 1- y Always Ready de Bolivia, un equipo de menor categoría, pero que se hace fuerte en El Alto, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
El Canalla, con Ángel Di María -que volverá a disputar la Libertadores luego de dos décadas (jugó cuatro partidos con 17 años, todos ingresando desde el banco)-, no tendrá cruces con equipos brasileños: enfrentará a Independiente del Valle, Libertad y Universidad Central de Venezuela. Un grupo que, probablemente, hubiesen elegido varios de los representantes argentinos, que irán en busca de una corona que desde hace siete ediciones no queda en el país.



