Los caraqueños han ido retomando sus rutinas paulatinamente entre el miedo, la tristeza y la nostalgia, cuando se cumple un mes del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que afectó la zona norte de Venezuela y que ha dejado hasta ahora un balance oficial de casi 5.400 muertos.
El tránsito ha ido en aumento y la mayoría de los comercios ya reabrió al público, mientras decenas de carpas permanecen instaladas en distintos puntos del oeste de la capital venezolana, donde pasan las noches cientos de familias que perdieron sus viviendas o que esperan a que sean evaluadas por ingenieros y autoridades.
En otros sectores, como El Paraíso, San Bernardino (oeste) y Altamira (este), se observa la maquinaria pesada encargada de la remoción de escombros de los edificios colapsados.
De acuerdo con el último balance de las autoridades, publicado el miércoles, unos 856 edificios fueron afectados por el doble terremoto y 190 colapsaron.
En El Paraíso, Tibisay Farías salió a dar una vuelta con su familia para calmar los nervios, porque el pasado 24 de junio, cuando ocurrió el doble terremoto, era feriado nacional en Venezuela, igual que este viernes, cuando se conmemora el natalicio del Libertador Simón Bolívar.
«Los nervios se me ponen muy fuertes, entonces me sacan a dar vueltas y hemos visto cada edificio que de verdad da dolor», relató a EFE.
Farías sufrió una amputación de una pierna el año pasado, debido a la artropatía de Charcot, por lo que se moviliza en una silla de ruedas, y su padre de 82 años fue quien la ayudó a salir de su vivienda hace un mes en medio de los terremotos.
Pasó, junto a su padre, su hermana y su sobrino, tres días durmiendo en la calle mientras esperaban a que las autoridades determinaran la habitabilidad de su vivienda.
Dijo haber recibido bastante ayuda porque bromea con que «con cada temblor el dólar va subiendo».
En San Bernardino, una joven comerciante que no quiso identificarse señaló a EFE que un mes después del doble terremoto aún se siente extraña, luego de que el sismo causara daños en el techo de su negocio, así como en las instalaciones eléctricas, el sistema de agua potable y un muro que cayó.
«La verdad es que de sentirme, me siento rara porque siento tristeza, siento un poquito de nostalgia, siento un poco de alegría porque obviamente ver que la comunidad ayudó fue bastante impactante», relató.
La joven sostuvo que es una mezcla de sentimientos que «no puedes expresar» pero con el ánimo de seguir adelante y prestarle la ayuda a quien lo necesite.
Este viernes, el coordinador del Frente Norte de Caracas, Carlos Julio Rojas, denunció una respuesta tardía de las autoridades para la inspección de viviendas en el oeste de la capital venezolana.
«Tardaron 48 horas para que se instalaran los primeros refugios, y lo digo como afectado, porque mi apartamento quedó totalmente destruido», agregó el también periodista, citado en una nota de prensa.
Rojas aseguró que las inspecciones en los edificios empezaron dos semanas después de los sismos, «luego de una presión ciudadana y del dolor de los vecinos».
El doble terremoto ha dejado casi 5.400 muertos, al menos 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda, así como daños en edificios, comercios, hoteles, hospitales, escuelas, centros comerciales, iglesias, industrias, carreteras, puentes y en el principal aeropuerto internacional del país.




