El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Beijing para una visita de Estado de dos días en la que se reunirá con su homólogo, Xi Jinping, luego de haber postergado una cumbre anterior debido a la guerra en Irán.
En apenas dos días, Trump afrontará una concentrada agenda que incluirá reuniones bilaterales con Xi, una cena de Estado y actividades protocolares en espacios emblemáticos del poder chino como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede de la cúpula del Partido Comunista chino (PCCh).
En medio de presiones comerciales y roces por la guerra contra Irán, el encuentro entre ambos mandatarios se prevé tenso, aunque desde Washington y Beijing tratan de mostrarse conciliatorios.
Aquí, algunas claves de los objetivos que China podría estar esperando alcanzar:
¿Qué quiere China?
Más allá de las cortesías diplomáticas, y a puerta cerrada, el gobierno del país asiática buscará logros pequeños y concretos, según analistas, pero se mantendrá «realista y pragmático» dada la naturaleza impredecible de Trump.
China desea un reinicio general de las relaciones, pero sabe que eso es poco probable, afirmó Benjamin Ho, de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur.
Beijing y Washington se habían enzarzado el año pasado en una guerra comercial, en la que los aranceles estadounidenses sobre muchos productos chinos alcanzaron un desorbitado 145%.
La escalada de represalias se enfrió después de que Trump y Xi acordaran en octubre una tregua de un año, y los expertos afirman que el objetivo básico de China para la reunión de esta semana será prorrogar ese acuerdo.
«Lo que China necesita es que Trump cumpla su promesa de comprometerse, con al menos algunos resultados concretos discutidos al más alto nivel», consideró Yue Su, de la Economist Intelligence Unit (EIU).
Beijing se dará por satisfecho con resultados «específicos», como reducciones arancelarias limitadas que justifiquen una retirada mesurada de sus propios gravámenes o restricciones a la exportación, señaló.
¿Qué pasa con la guerra de Irán?
El tema de Irán será «difícil de evitar» en la reunión entre Trump y Xi, según los expertos, pero «este no es un ámbito en el que China esté ansiosa por involucrarse profundamente».
«Estados Unidos ya está aumentando la presión sobre China antes de la cumbre al apuntar a sus lazos económicos con Teherán», explicó Lizzi Lee, del Asia Society Policy Institute.
Trump advirtió el mes pasado que impondría un arancel del 50% a los productos chinos si este país proporcionaba asistencia militar a Teherán.
China es un socio cercano de la república islámica, y ha calificado de ilegales los bombardeos de Estados Unidos e Israel que desataron la guerra el 28 de febrero, pero también ha criticado los ataques iraníes contra los países del Golfo y ha pedido que se reabra el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, China no aceptará la presión de Estados Unidos para que tome medidas contra Irán o Rusia, sobre quienes «puede tener cierta influencia, pero no un control decisivo», señaló Su, de la EIU.
Banderas de China y de EE.UU. junto al retrato del líder Mao Tse Tung, en Beijing, este miércoles. Foto: REUTERS
La guerra con Irán añadiría «otra capa de presión mutua», sostuvo Lee, si bien el verdadero terreno de negociación sigue siendo el comercio y la inversión.
¿Qué cartas tiene China para negociar?
Una de las principales cartas de negociación de China son sus tierras raras, metales cruciales en todas las industrias, desde teléfonos inteligentes a autos eléctricos.
El dominio de China en ese sector, desde las reservas naturales y la minería hasta el procesamiento y la innovación, es el resultado de un esfuerzo de décadas.
Sigue siendo la herramienta más poderosa de China si se necesitan concesiones significativas de parte de Estados Unidos, dijo Su.
Trump ha demostrado que le «importan mucho» las tierras raras, añadió Joe Mazur, analista de geopolítica de la consultora Trivium China, con sede en Pekín.
«Creo que es algo para lo que Estados Unidos realmente no tiene una respuesta», dijo.
Mazur cree que China «va a preparar victorias rápidas» antes de la visita, lo que podría incluir la compra de más productos agrícolas estadounidenses o aviones Boeing.
China, dijo, podría esperar «que eso ponga a Trump y a su equipo en un estado de ánimo positivo cuando luego discutan temas más complejos y espinosos».
¿Cómo se preparó Beijing?
China se ha protegido contra la inestabilidad generada por Trump mediante la diversificación del comercio hacia el sudeste asiático y el Sur Global, y el fortalecimiento de los lazos regionales, señaló Lee, de la Asia Society.
El gigante asiático también ha perfeccionado su conjunto de herramientas legales y regulatorias, dijo, y «tiene un manual de estrategias potencialmente más extenso», como se vio en el reciente bloqueo de la adquisición por parte del gigante tecnológico Meta de la empresa de IA Manus.
Sin embargo, muchas de estas medidas, incluida la diversificación de las importaciones de energía, el impulso hacia la electrificación y la autosuficiencia tecnológica, son anteriores al segundo mandato de Trump, apuntó Mazur.
¿China se siente segura?
El gobierno chino acudirá a las conversaciones con «confianza cautelosa», dijo Lee.
Cree que ahora puede absorber mejor la presión y se siente más cómoda jugando «a largo plazo» que Trump, quien enfrenta la presión de las elecciones de mitad de mandato, señaló.
También está previsto un viaje a Beijing del presidente ruso, Vladimir Putin. Su ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que se llevaría a cabo en el primer semestre.
Una visita consecutiva enviaría el mensaje de que «solo porque él (Xi) haya tenido una buena reunión con Trump, no significa que el apoyo chino a Rusia vaya a desaparecer», dijo Mazur a la AFP.
«Esa relación es sólida como una piedra», consideró.



