Familiares, dirigentes políticos y allegados del exvicepresidente paraguayo Óscar Denis exigieron este miércoles «respuestas» al Estado por su secuestro, ocurrido hace exactamente seis años y atribuido a la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Hasta hoy no se conocen pruebas de vida ni datos sobre su estado de salud.
«Han pasado seis años desde que secuestraron a nuestro papá y el Estado paraguayo todavía no puede decirnos dónde está», lanzó Beatriz Denis, hija del exdirigente, en una conferencia de prensa realizada en el departamento de Concepción, en el norte del país, junto a sus hermanas Lorena y Silvana.
Denis, quien había sido vicepresidente durante la gestión de Federico Franco (2012-2013), fue secuestrado el 9 de septiembre de 2020 por un grupo de hombres armados que interceptó el vehículo en el que viajaba, tras salir de su estancia ganadera Tranquerita, ubicada entre Concepción y el departamento de Amambay.
Su hija cuestionó que, después de seis años, nunca se haya puesto en marcha «una campaña nacional seria, permanente y sostenida» para dar con información sobre el caso. «Seis años sin resultados no pueden considerarse normales, constituyen una deuda con nuestra familia y con todo el país», remarcó.
El reclamo fue acompañado por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), la fuerza opositora que Denis supo presidir, que pidió «con toda su fuerza» su liberación. El partido advirtió que el caso «de ninguna manera constituye un expediente archivado ni una historia que el paso del tiempo pueda clausurar» y le exigió al Gobierno «acciones verificables» y precisiones sobre las diligencias realizadas hasta el momento, cuáles siguen en marcha y qué planes existen para localizar al exvicepresidente.
En la misma línea se expresó el senador opositor Rafael Filizzola, quien le pidió al Ejecutivo «demostrar verdadera voluntad» y traducirla en hechos concretos. «La familia Denis merece respuestas y el Paraguay también», sostuvo.
El único testimonio disponible sobre lo ocurrido tras el secuestro es el de Adelio Mendoza, un peón de Denis que fue capturado junto a él y liberado cinco días más tarde. Según reconstruyó el diario Última Hora, Mendoza contó que a ambos los trasladaron a pie por el monte hasta un campamento de la guerrilla, y que Denis tenía serias dificultades para caminar. Con el correr de los días, aseguró, su salud comenzó a «deteriorarse rápidamente».
La familia afirmó haber cumplido la condición que impuso el EPP para liberar al político retirado: el reparto entre comunidades campesinas de alimentos por valor de dos millones de dólares.
La otra exigencia iba dirigida al Gobierno encabezado entonces por Mario Abdo Benítez: la excarcelación de dos presos históricos de la guerrilla, que el Ejecutivo descartó como inviable.
El EPP mantiene además en cautiverio, desde julio de 2014, al policía Edelio Morínigo. A ese listado se suma el del ganadero Félix Urbieta, secuestrado en 2016 por el Ejército del Mariscal López (EML), una facción desprendida del EPP.
La Asociación Rural del Paraguay (ARP) instó este miércoles a las autoridades a «redoblar los esfuerzos de búsqueda, investigación y esclarecimiento» en los tres casos, al advertir que «el paso del tiempo no puede significar olvido ni resignación».
Al EPP se le atribuyen unos 60 asesinatos desde su creación, en 2008.


