El bar se llama El último y lo es. Sus mesas en la vereda son el confín entre la vida civil y la militar en Fuentebravía, el barrio costero de El Puerto de Santa María, en el corazón de la andaluza bahía de Cádiz.
Aquí nadie se escandaliza por beber y reír a carcajadas a pasos de los alambres de púa de un control militar: basta cruzar la calle en diagonal para estar ante uno de los siete ingresos a la base naval de Rota, una de las instalaciones con presencia de tropas estadounidenses en suelo español.
Uno de los siete ingresos a la base de Rota que ocupa cerca de 2.300 hectáreas en la provincia de Cádiz, en Andalucía. Foto: Cézaro De LucaPorque junto a la base aérea de Morón de la Frontera, en la provincia de Sevilla, Rota lleva meses en el ojo de la tormenta desde que el presidente estadounidense Donald Trump puso en duda, en una de sus arremolinadas declaraciones, la continuidad de los suyos aquí.
Un Trump furioso despotricó contra el gobierno español cuando el presidente Pedro Sánchez se negó a permitir el uso de las bases para las operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán.
“España ha sido horrible, absolutamente horrible”, dijo Trump.
“Cuando nosotros los necesitamos, ellos no estuvieron ahí. Tenemos que recordar eso”, agregó.
A estas críticas se suma el descontento de Estados Unidos con la decisión de España, en el marco de la OTAN, de no aumentar el gasto en defensa a más del 2 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).
Trump, principal sostén económico de esta alianza política y militar que surgió durante la Guerra Fría para garantizar la seguridad de los países miembros a ambos lados del Atlántico, exige que las naciones que la integran destinen el 5 por ciento de su PBI.
Estas cuestiones a discutir figuran en la agenda de la cumbre de la OTAN que, entre este 7 y 8 de julio debatirán en Ankara, Turquía, los 32 países miembros más Ucrania y representantes de Qatar, Kuwait, Barein y Emiratos Arabes Unidos.
La base aérea de Morón de la Frontera se suele utilizar para escalas técnicas de vuelos militares entre EE.UU. y Oriente Medio. Foto: Cézaro De Luca¿De quién son?
Las bases militares de Rota y de Morón de la Frontera dan apoyo a la OTAN pero no pertenecen a la Alianza Atlántica.
Son propiedad de España, que tiene soberanía absoluta sobre ellas, aunque de uso compartido con Estados Unidos por acuerdos bilaterales de defensa.
En 1953, ante los ojos del dictador Francisco Franco y del presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, ambos países firmaron convenios de ayuda económica y militar: España autorizaba la presencia de tropas estadounidenses en su territorio, a cambio de 524,2 millones de dólares para “aggiornar” las fuerzas armadas españolas.
En la base naval de Rota trabajan unas 9.500 personas. Foto: Cézaro De LucaLos vecinos de Rota cuentan que el castillo de Luna de la ciudad se volvió famoso cuando en 1953 Franco se subió a su torreón para señalar dónde debía construirse la base militar.
Con los años, los acuerdos se fueron actualizando y modificando, aunque nunca se perdió de vista que la utilización de las bases para cualquier ofensiva militar necesitaría siempre la autorización expresa de España.
“Sería una mala noticia”
En El último, una cervecería pésimamente calificada por los turistas en las guías online por la presunta pereza de sus mozos, los lugareños lo pasan bien. Las pantallas del bar están clavadas en Torolé TV, el canal taurino, y las patatas bravas son el aperitivo del momento.
Chico e Isabella, Beatriz y Javier son parejas vecinas del pueblo que se dan cita aquí los sábados a la tardecita para compartir un par de “cañas” (cervezas).
Vista de la base naval de Rota desde la bahía de Cádiz. Foto: Cézaro De Luca“No queremos que se vayan”, admite Beatriz sobre las tropas estadounidenses. Su esposo, Javier, fue inspector de turbinas en la base.
“La convivencia con los militares es muy buena y dan mucho trabajo al pueblo”, dice Chico.
Sólo lamenta no poder disfrutar de la playa de la bahía de Cádiz: la base naval de Rota ocupa unos cinco kilómetros de frente marítimo inaccesibles para el resto de los mortales.
Situada al noroeste de la bahía, la base de Rota tiene una superficie de unas 2.300 hectáreas, con un perímetro de 26 kilómetros. Aquí trabajan cerca de 5.200 españoles y 4.300 estadounidenses.
El movimiento es continuo: a diario entran a la base de Rota más de 16.000 personas y unos 12.000 vehículos.
La ruta A-491 bordea la base protegida por triple fila de alambrado, cámaras de seguridad y carteles intimidatorios que invitan a no acercarse ni detenerse.
Para el alcalde de Rota, José Javier Ruiz Arana, la retirada de Estados Unidos de la base sería “una mala noticia”. Dañaría la vida cotidiana local que, antes de la llegada de los militares estadounidenses, vivía del cultivo, la pesca y algo del turismo.
Las actividades de la base de Rota inyectan en la economía española unos 278,7 millones de euros anuales.
“Trump enemigo de Europa”
El hotel Playa de la Luz de Rota es un punto de encuentro y esparcimiento para los militares destinados aquí.
Pintadas anti-Trump en el barrio de Fuentebravía, hasta donde se extiende la base naval de Rota. Foto: Cézaro De Luca“Este salón se llena de estadounidenses que beben hasta la madrugada -confiesa un empleado del hotel que prefiere resguardarse en el anonimato-. A veces hay que echarlos”.
En el barrio de Fuentebravía, junto a la rotonda donde tienen parada los colectivos L3 y L6, hay pintadas anti-Estados Unidos.
“Trump enemigo de Europa”, dice una. “Fuck USA”, se lee en otra delante de un monumento “en homenaje a las fuerzas armadas de Estados Unidos y España”.
“A los hombres y mujeres que desde la base naval han defendido la democracia y la libertad en el mundo”, señala la piedra conmemorativa, fechada en marzo de 2023.
Una de las pistas más largas de Europa
Si la base de Rota es crucial para operar en el Atlántico y en el mar Mediterráneo, la base de Morón de la Frontera, a unos 60 kilómetros de Sevilla, tiene una plataforma aérea ideal para actividades logísticas y despliegues rápidos en Africa y en Oriente Medio.
La base depende del Ejército del Aire y del Espacio de España y, por cómo está configurada su pista de aterrizaje –una de las más largas de Europa– fue base de apoyo para los vuelos de la lanzadera espacial.
Ocupa una superficie de 1.400 hectáreas, entre olivos y trigales, y emplea a unas 3.000 personas.
La base aérea de Morón de la Frontera, en la provincia de Sevilla, está rodeada de olivares. Foto: Cézaro De LucaMorón fue clave durante la Guerra Fría, cuando daba alojamiento a los aviones cisterna que abastecían en vuelo a los bombarderos B-52 de Estados Unidos, mientras sobrevolaban el Mediterráneo con armamento nuclear.
Aquí nadie se cree la versión según la cual Trump estaría evaluando la posibilidad de “mudar” sus tropas a Marruecos.
Los vecinos dicen que hay obras de ampliación dentro de la base. La Fuerza Aérea de Estados Unidos habría invertido 400 millones de dólares en contratos con siete empresas españolas para “labores de construcción, mantenimiento, reparación y renovación” que durarían hasta 2036.
Antonio Ruiz trabajó casi dos décadas en la base de Morón. Se presentó muy jovencito, con la esperanza de esquivar un futuro de campesino y hacer carrera en la base. “Me tomaron, pero yo no tenía contactos. Mi familia no conocía a nadie y quedé como empleado civil para el control de los ingresos y egresos a la base”, cuenta.
Antonio vive en Arahal, el municipio más beneficiado por la presencia de la base aérea.
“Le dicen Morón de la Frontera pero la base está aquí, en Arahal”, dice Antonio, reivindicando su tierra.
Antonio Ruiz, en la plaza de Arahal, el municipio más afectado por la presencia de la base aérea de Morón. Ruiz trabajó en la base. Foto: Cézaro De LucaLa totalidad del territorio del pueblo, que no llega a 20 mil habitantes, está afectada por la presencia y ubicación de la base y eso se traduce en una compensación económica que el Estado español otorga al municipio: cerca de 700 mil euros por año.
La cumbre de la OTAN en Ankara
Este martes comienza, en la capital de Turquía, la reunión de la OTAN que, a partir de las guerras entre Rusia y Ucrania y entre Estados Unidos e Israel contra Irán, promete reconfigurar el futuro de la alianza.
“Todos los países de la Alianza Atlántica saben que España es un aliado fiable, responsable, serio”, dice la ministra de Defensa española, Margarita Robles, a la prensa de su país sobre las críticas de Trump.
“España tiene, desde hace muchos años, un convenio con Estados Unidos del que somos escrupulosamente respetuosos y en el que se establece en qué condiciones se pueden utilizar las bases (de Rota y de Morón)”, aclara Robles.
Y subraya: “España nunca apoyará ninguna misión que vaya en contra de su derecho interno, ni tampoco del derecho internacional. Y esa participación que se nos pedía (utilizar las bases en la ofensiva contra Irán) no tenía ningún apoyo. No se conocían las razones de una guerra que no ha logrado ninguno de los supuestos objetivos, sino que, al contrario, ha empeorado la situación en el estrecho de Ormuz”.
España en la OTAN
“España es el séptimo país de la OTAN en cumplimiento de sus objetivos de capacidades. Las consideraciones de Trump son abstractas”, señala la ministra.
“En este momento, tenemos casi 3.000 hombres y mujeres en misiones, somos el máximo contribuyente a la Fuerza de Respuesta Rápida, el segundo a la Policía Aérea del Báltico, el cuarto a los despliegues navales -enumera-. Saben que, si a España se le pide participar en cualquier misión, estamos siempre dispuestos.”
“Estados Unidos ha dicho que va a reducir su presencia en Europa. No es algo nuevo, viene de la administración Biden e incluso de Obama, pero el presidente Trump lo ha hecho más explícito. No tenemos noticia de que esa disminución pueda afectar a España”, afirma la ministra Robles.
El presidente Pedro Sánchez asiste este martes a la cumbre sin la compañía de su esposa, Begoña Gómez, imputada en una causa por presunto tráfico de influencias.
El juez que la investiga dispuso que se le retirara el pasaporte, como medida cautelar, y el pedido de autorización de la primera dama para viajar a Turquía con su esposo le fue denegado.


