Vie. 17.04.2026-08:58
Una frágil calma se instaló el viernes en algunas zonas de Líbano con la entrada en vigor un alto el fuego de 10 días negociado por Estados Unidos entre Israel y Hezbollah, lo que llevó a miles de familias desplazadas a comenzar el viaje de regreso a casa, aunque la incertidumbre, la destrucción y las advertencias israelíes acerca de volver a áreas del sur del país ensombrecían su retorno.
A primera hora de la mañana había filas kilométricas en la carretera que conduce al sur, hasta el dañado puente Qasmiyeh sobre el río Litani, un cruce clave que conecta la ciudad costera sureña de Tiro con el norte. Los vehículos, cargados hasta arriba con colchones, maletas y pertenencias rescatadas, avanzaban lentamente por el único carril abierto, reparado a toda prisa después de un ataque aéreo israelí apenas un día antes.
Los conductores que regresaban a sus aldeas por las carreteras de la costa se animaban entre sí, hacían la señal de la victoria con los dedos e intercambiaban bendiciones.




