La Fiscalía sueca investiga a un sexagenario sospechoso de haber vendido durante años a más de un centenar de hombres servicios sexuales de su esposa, informó este martes la televisión pública SVT.
El caso ha provocado comparaciones con el de la francesa Gisèle Pelicot, cuyo esposo fue condenado a 20 años de prisión por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020.
El individuo, que lleva detenido desde octubre tras una denuncia de su mujer, con la que está en trámites de divorcio, está siendo investigado por proxenetismo grave.
«Considero que hablamos de proxenetismo a gran escala y que implicó una explotación desconsiderada de la demandante», declaró a la emisora pública Radio de Suecia la fiscal Ida Annerstedt.
El individuo, residente en la localidad de Ångermanland (norte de Suecia), obtuvo una compensación económica a cambio de los servicios.
Según SVT, se trata tanto de encuentros físicos como a través de internet, que se produjeron durante unos tres años y medio, y en los que puede haber hasta 120 hombres implicados.
La ley sueca penaliza la compra de sexo y el proxenetismo, pero no penaliza la venta de sexo por parte de las trabajadoras sexuales, a quienes se considera víctimas explotadas. Si el esposo es declarado culpable de proxenetismo agravado, podría enfrentar de 2 a 10 años en prisión.
Dos hombres que se cree que compraron sexo con la mujer han sido acusados y es probable que se presenten cargos contra más sospechosos, indicó la fiscal. Se exponen a hasta un año de prisión si son declarados culpables. La compra de servicios sexuales sin contacto físico, a través de internet, también está penalizada en Suecia.
La Fiscalía planea elevar una acusación formal el próximo 13 de marzo y que el juicio se celebre semanas después.
Al individuo ya se le investigó hace dos años por abusos a su mujer, aunque el caso fue cerrado. El sexagenario se declara inocente del caso, que está bajo secreto de sumario, según SVT.
El hombre, que en el pasado estuvo vinculado a la banda de moteros «Ángeles del Infierno», ha sido condenado con anterioridad por maltrato y coerción, entre otros delitos, y cumplió una pena de cárcel de cinco meses, de acuerdo con medios suecos.



