En su visita a Guinea Ecuatorial, un país con dos millones de habitantes y un 74% de católicos, en el que la lengua oficial es el español, con grandes recursos económicos y enormes desigualdades sociales, el Papa invitó hoy a sus habitantes a aumentar “los espacios de libertad y preservar la dignidad de los pobres y los reclusos”.
León XIV viajó de Malabo a Mongomo, bastión del presidente Teodoro Obiang Nguema, de 83 años, vecina a la frontera con Gabón, y presidió una misa que fue seguida por más de cien mil fieles afuera y dentro de la basílica de la Inmaculada Concepción, construida inspirándose en la catedral de San Pedro en el Vaticano.
En su homilía el Papa dijo: «Pienso en los más pobres, en las familias en dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y sanidad».
El tono del pontífice fue diplomático pero incisivo en un país criticado por su ataques a la libertad de expresión y las condiciones económicas penosas en los centros periféricos.
Una multitud en el estadio de Bata el día en que el Papa León XIV asiste a un encuentro con jóvenes y familias, en Bata, Guinea Ecuatorial. Foto ReutersUrgió al país a ponerse “al servicio de la ley y la justicia”, e insistió en que el país tiene “hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que puede generar un nueva justicia».
La producción de hidrocarburos representa el 46% de la economía guineana y más del 90% de sus exportaciones de petróleo.
Pero los grandes ingresos petroleros financian los estilos de vida de una pequeña élite, mientras que la mayor parte de la población vive en la pobreza.
“Que crezcan los espacios de libertad y se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana –añadió el Papa Prevost — y pienso en los más pobres, en las familias en dificultad, pienso en los reclusos y a la condición en que viven”.
En otro momento de la homilía el Papa dijo que “son muchas las riquezas naturales que el Creador les ha dado y los exhortó a «cooperar para que puedan ser una bendición para todos”.
Antes de la misa, León XIV bendijo en otro acto muy concurrido la primera piedra de la que será la basílica de la Paz en la nueva capital guineana, llamada Ciudad de la Paz, creada el 2 de enero de este año,y que se está construyendo.
En su homilía, el pontífice instó a los ciudadanos a trabajar juntos para “construir una sociedad capaz de engendrar un nuevo sentido de justicia”, en el que haya más libertad y “donde la dignidad de la persona pueda ser siempre salvaguardada”.
Una responsable de “Amnistía internacional”, dijo que la organización tiene “serias preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial” y destacó “la falta de independencia judicial “.
El gobierno ha negado abusos de derechos y no hizo comentarios cuando se le pidió responder a preguntas sobre los abusos relacionados con el acuerdo de deportaciones migratorias de Estados Unidos.
El papa León XIV llega al Estadio de Bata, en Bata, Guinea Ecuatorial, en el décimo día de una gira pastoral de once días por África. Foto APEl Papa concluyó su homilía, ovacionado por los fieles, señalando que los habitantes de Guinea Ecuatorial, “tienen hambre de esperanza y de futuro y las riquezas naturales deben ser bendición para todos”.
Cabe destacar que la organización humanitaria Human Rights Watch señaló que “los grandes ingresos petroleros financian los estilos de vida fastuosos de la pequeña élite cercana al Presidente, mientras gran parte de la población vive en la pobreza”.
Por la tarde León XIV viajó en avión a Bata, capital política de la nación, donde visitó a la prisión local, continuando la tradición inaugurada por el Papa argentino Francisco. El encuentro en la cárcel de Guinea Ecuatorial y su mensaje de aliento a los presos, fue su primera experiencia de esta clase como pontífice.
“Hoy estoy aquí para decirles algo muy sencillo: ninguno está excluido del amor a Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor”, dijo el pontífice hablando en español en el patio de la prisión.
Afirmó que “la administración de justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en dignidad y en las potencialidades de cada persona.
“Una autentica justicia”, continuó “no busca tanto castigar sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación”.
El Papa les habló de “esperanza y de cambio”. “La vida no solo se define por los errores cometidos, porque siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva”.
“No están solos. Sus familias los aman y los esperan. Muchos de ellos están más allá de estos muros, rezan por ustedes. Dios nunca los abandonará”.
Tras un encuentro con fieles en un estadio local, el Papa regresó por avión a Malabo. Mañana dará una misa de despedida a los fieles y después se despedirá.
Partirá después de retorno a Roma, conclusión de su peregrinación por cuatro países africanos.




