La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió este miércoles que todas las partes beligerantes en el este de la República Democrática del Congo (RDC) acuerden un «alto el fuego inmediato» para poder contener el brote de ébola en la zona, con más de 900 casos sospechosos o confirmados y unas 220 muertes.
«No podemos generar confianza en las comunidades ni aislar a los enfermos mientras caen bombas«, señaló en su cuenta oficial de X el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien se espera que comience a coordinar operaciones de evaluación y respuesta del brote en la misma RDC.
Tedros reclamó al ejército y a las milicias que permitan un acceso seguro y sostenido para los equipos médicos de las zonas afectadas, principalmente las provincias de Ituri, Kivu del Sur y Kivu del Norte, y que «se priorice la supervivencia humana por encima de cualquier otra cosa».
Recordó que los enfrentamientos en la zona, donde operan milicias como el M23 (apoyado según la República del Congo por la vecina Ruanda) o las islamistas Fuerzas Democráticas Aliadas, provocan desplazamientos masivos, con el riesgo de que personas que han estado en contacto con enfermos de ébola lleguen a campamentos superpoblados.
La violencia también puede dificultar las medidas de contención, y los ataques contra instalaciones sanitarias «hacen casi imposible rastrear los casos y sus contactos», lamentó el máximo responsable de la OMS.
Todo ello provoca que el este de la República del Congo «se enfrente a una colisión catastrófica entre enfermedad y conflicto», mientras el brote de ébola «avanza más rápido que la respuesta sanitaria», admitió.
A la par, El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) anunció este miércoles que reforzará su apoyo a la República Democrática del Congo debido a la rápida evolución del nuevo brote de ébola.
«El actual brote es muy preocupante y, en muchos aspectos, no es comparable con previos brotes de ébola. La muy compleja situación en la región afectada hace más difícil tomar contramedidas efectivas», señaló en un comunicado el ECDC, que reiteró que el riesgo de infección para la población en general en Europa sigue siendo «muy bajo».
El ECDC ya había anunciado hace nueve días el envío inmediato de un grupo de expertos que ahora quiere ampliar para poder recabar información más detallada sobre controles de salida, «cruciales» para identificar a pasajeros con síntomas y para poder actualizar más rápido las evaluaciones de riesgo y las recomendaciones.
Las nuevas acciones anunciadas por este organismo de referencia de la Unión Europea (UE) para epidemias incluyen también apoyo a los países comunitarios para proporcionar consejos claros y prácticos a quienes lleguen de áreas afectadas y aumentar la preparación para detectar y aislar a los contagiados.
El virus Bundibugyo causante de la epidemia es una variante extraña del ébola para la que no hay tratamientos o vacunas específicos. Tiene una tasa de letalidad que oscila según los expertos entre el 30% y el 50%.
En este sentido, es menos letal que la más conocida variante Ébola Zaire, con tasas de fallecimiento de entre el 60% y el 90% en anteriores brotes, y para la que sí hay vacunas y tratamientos.




