En medio de la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas, en La Paz las medidas de presión impulsadas por campesinos, obreros, mineros y otros trabajadores mantienen desabastecidos los mercados y las estaciones de servicio, mientras escasean los medicamentos en los hospitales.
Desde inicios de mayo, en la ciudad se concentran las protestas que piden la salida del presidente de centroderecha Rodrigo Paz.
Luego de una jornada violenta que terminó con más de 120 arrestos y decenas de heridos en medio de gravísimos enfrentamientos entre policías y manifestantes, La Paz vivió el martes una cierta calma, pero la ciudad comienza a ser asfixiada por la falta de combustible y de alimentos como consecuencia de las protestas.
Parada en la puerta de un consultorio, Magaly Quispe esperaba el martes la atención de su bebé que llevaba cargado en un brazo mientras con el otro sostenía un pequeño tubo de oxígeno medicinal, un elemento esencial que comienza a escasear.
Habitantes de Santa Cruz llevan al aeropuerto cajas de alimentos para enviar a sus familiares en La Paz. Foto: REUTERSLa Paz, sede del gobierno del país andino, ha quedado cercada tras casi tres semanas de bloqueos de manifestantes que piden la renuncia del presidente.
“Mi hijo recién ha salido del hospital, si mi hijo ha luchado por su vida cinco meses, por eso yo debo estar aquí. Voy a luchar”, dijo Quispe a The Associated Press. Su bebé Arón fue operado del corazón recién nacido.
Quispe, de 38 años, vive en la vecina ciudad de EL Alto y contó que tuvo que sortear numerosos bloqueos por la madrugada para llegar a la cita médica en La Paz. A ello se suma que debe buscar recargar el tubo de oxígeno para Arón que le dura ocho horas.
El hospital del Niño, en el centro de La Paz, solo cuenta con 36 horas garantizadas de oxígeno para 57 chicos internados, aseguró a la AP el director del centro, Alfredo Mendoza. Otros hospitales pasan por el mismo problema.
Paso humanitario
Para evitar una crisis sanitaria, la Cruz Roja en La Paz anunció que gestionará un paso humanitario de un carro cisterna con oxígeno que está varado hace varios días en Guaqui, en la frontera con Perú, con el fin de abastecer a los hospitales por unos diez días.
Mercados desabastecidos Los cortes de ruta que se concentran en su mayoría en La Paz se reforzaron después de las violentas protestas del lunes que derivaron en batalla campal entre policías y miles de manifestantes en las cercanías del Palacio de Gobierno, en medio de la peor crisis en 40 años que Paz heredó.
El Palacio de Gobierno, en La Paz, super custodiado este martes, luego de los violentos enfrentamientos del lunes. Foto: REUTERSEl martes se retornó a la calma, aunque los mercados contaban con menos alimentos. En el de Villa Fátima, al norte de La Paz, los puestos de carne vacuna y de pollo en su mayoría estaban cerrados, mientras los de verduras tenían pocos vegetales.
Rosario Yujra, una ama de casa de 73 años, logró comprar un cuarto de kilo de la carne más económica con huesos para hacerse una sopa.
“Mira con 23 bolivianos (unos tres dólares) solo he podido comprar esto”, dijo a AP Yujra, quien asegura que antes de los conflictos le costaba un dólar.
El gobierno desplegó varios vuelos con carne, en los cuales ha utilizado dos aviones Hércules que envió Argentina la semana pasada.
En los puntos de venta de tiendas del Estado se vieron largas filas en busca de pollo, uno de los alimentos básicos de los bolivianos.
El gobierno acusa a Evo Morales
La población tiene miedo por el vandalismo y la violencia. El gobierno acusa al ex presidente Evo Morales de instigar las protestas lideradas por sindicatos que lo respaldaron, pero algunos analistas también señalan que hay errores de la administración de Paz que han impulsado el conflicto.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, calificó las acciones de la policía como «contención de la violencia», y responsabilizó al ex mandatario del MAS por lo que está sucediendo: «No puede ser que gente enviada por Evo Morales desde El Chapare esté haciendo esto en la ciudad de La Paz. No puede ser que gente que viene pagada, porque hay pruebas del dinero que está circulando, quede impune», dijo el funcionario.
Para la analista política Verónica Rocha, “las cosas se fueron acumulando y han explotado: el tema salarial, la crisis económica permanente, la gasolina basura, la gente siente que está pagando más por algo que les está arruinando los autos, y la escasez de diésel». En su opinión, “Evo Morales creo que es solamente una pieza más. El gobierno saldrá desgastado si no hace cambios drásticos”.
El martes, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, aseguró en X que habló con el presidente Paz para darle a conocer su preocupación y su apoyo firme a su “gobierno constitucional legítimo” y que “rechaza este intento de sustituir el orden institucional”.
Landau, quien visitó Bolivia tras el triunfo de Paz el año pasado, apuntó a “aquellos que perdieron abrumadoramente en las urnas en las elecciones del año pasado que están tratando de derrocar” a Paz “organizando disturbios y bloqueos”.



