Bolivia puso fin el lunes al tipo de cambio fijo de su moneda que estuvo vigente en los últimos 15 años y aplicará a partir de ahora un sistema flotante en el que precio del dólar dependerá de la oferta y la demanda.
Con esta medida el gobierno del centroderechista Rodrigo Paz busca afrontar la crisis económica más fuerte en cuatro décadas y la escasez de la divisa estadounidense que el Estado utiliza, entre otras cosas, para importar combustibles.
En su primer día en vigor el mercado cambiario estaba en calma y el dólar cotizaba en el mercado informal con ligeras fluctuaciones respecto de la semana pasada, constató The Associated Press en distintas casas de cambio.
“Es un gran alivio para los que recibimos remesas, es una esperanza, pero también me pone nerviosa y genera dudas porque hay escasez de dólares”, dijo el ama de casa Ruth Contreras tras salir de un banco.
Con la nueva medida el Ministerio de Economía y el Banco Central (BC) buscan “fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos”, según el gobierno.
Que no haya habido turbulencias se debe a que desde diciembre el BC emitía por semana una tasa referencial para las transacciones que estaba por encima de la tasa fija, indicaron autoridades y analistas.
La tasa de cambio del lunes era de 9,57 bolivianos para la compra y 9,84 para la venta en el mercado formal.
“Existían cuatro cotizaciones del dólar, lo que ha creado inestabilidad e incertidumbre… La medida generará estabilidad y apoyará a importadores de insumos y a la cadena productiva”, sostuvo el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
El nuevo tipo de cambio no resolverá la crisis, pero puede ayudar al equilibrio macroeconómico si viene acompañado de “una política integral de reactivación económica”, dijo el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Eduardo Olivo.
También ayudará a “sincerar” la economía, porque «formaliza una realidad que el mercado ya vivía”, publicó en su cuenta de X Jean Pierre Antelo, presidente de la Cámara de Industria y Comercio. “El verdadero desafío es construir un sistema de cambio creíble y transparente que genere certidumbre”, opinó el profesor de Economía, Gonzalo Chávez.
Analistas y autoridades coincidieron en que las exportaciones se verán favorecidas, lo cual ayudará a inyectar dólares en un mercado urgido de la divisa estadounidense para garantizar las importaciones de insumos vitales y reactivar una economía en crisis que ha sufrido un duro impacto tras las prolongadas protestas que paralizaron al país en los últimos dos meses.
Entre los opositores está el expresidente Evo Morales (2006-2019), quien escribió en su cuenta de X que se trata de “una devaluación encubierta”. En tanto, el vicepresidente Edman Lara, un crítico del gobierno que integra, advirtió que “sin disciplina fiscal y sin dólares la medida más bien puede acelerar la inflación”.
Hasta mayo la inflación acumulada en un año fue de 12,5% según el estatal Instituto Nacional de Estadística.


