Cuando el enorme avión norteamericano Boeing G17A fue filmado sobre el cielo de Moscú el martes, en su interior, en una cápsula de seguridad, viajaba el director de la CIA, John Ratcliffe con varios mensajes para el Kremlin. No atacar ningún país de la OTAN, no tomar represalias contra Gran Bretaña y Francia, ni sus infraestructuras o líderes, frenar los ataques a infraestructuras de energía en Ucrania y dejar de ayudar a Irán o recibir más sanciones.
Tres horas después, sin encontrarse con Vladimir Putin, pero si con su par de los servicios secretos, estaba en vuelo de regreso a la base Andrews en Washington. En su regreso ni hizo escala en Letonia, como a su llegada.
Se le ha advertido al primer ministro británico Andy Burnham de que Gran Bretaña se enfrenta a represalias rusas debido a su abierto apoyo a Ucrania. Rusia retiró su embajador en Londres y dejó la embajada en el rango de encargados de negocios. La repentina retirada del embajador ruso en el reino se interpretaba como una señal de que «se avecina algo importante».
Prepararse para una «respuesta directa»
Expertos en seguridad han aconsejado al primer ministro británico que se prepare para una «respuesta directa» de Putin. Según diversas fuentes, el Kremlin tiene previsto tomar al Reino Unido como objetivo, tras haber subestimado el compromiso de Burnham con Kiev. Al presidente ruso se le había informado que el nuevo ocupante de Downing Street sería «más blando que Sir Keir Starmer».
Donald Trump y el director de la CIA, John Ratcliffe, en la Casa Blanca. Foto: REUTERS Burnham estuvo en Kiev el día de la independencia y prometió al presidente Volodimir Zelensky contribuir con la tecnología para construir misiles de largo alcance en Ucrania y le entregó tecnología de inteligencia artificial para el campo de batalla.
Putin tiene serios problemas domésticos, dentro de su propio gobierno, a causa de la guerra. Presiones de los militares desde el frente, de los oligarcas y banqueros, que no quieren financiar más el conflicto. Se cree que Putin está recibiendo presiones internas en Rusia para desafiar la creciente participación británica en el conflicto. La última vez fue ver como las fuerzas especiales británicas asaltaban un “buque fantasma” de la flota rusa en el Canal de la Mancha.
El jefe de los servicios de inteligencia, John Ratcliffe, advirtió al Kremlin que no intensificara el conflicto en Ucrania, ya fuera mediante el uso de armas nucleares o atacando a los aliados occidentales de Kiev.
El Kremlin anunció este miércoles que el director de la CIA, John Ratcliffe, mantuvo contactos inter institucionales en Moscú durante su visita. Pero que no se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin.
«Hubo contactos entre los servicios de inteligencia.Pero no se produjo ninguna reunión con el presidente ruso», declaró Peskov, vocero de Putin, a la prensa, calificando los contactos de «positivos» y negándose a comentar los temas tratados.
Peskov afirmó que «aún es demasiado pronto para determinar en qué medida esto afectará el proceso de resolución de la crisis en las relaciones (ruso-estadounidenses)». Aseguró que no están previstos más contactos por el momento.
Vladimir Putin podría castigar a Gran Bretaña por su apoyo a Ucrania. Foto: REUTERS El último viaje conocido de un director de la CIA a Rusia fue en noviembre de 2021, antes del inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022. William Burns, quien ocupaba el cargo en ese momento, se reunió con miembros del gobierno ruso en un contexto internacional ya tenso, como parte de un diálogo estratégico entre Moscú y Washington que finalmente fracasó.
El reino y el primer ministro bajo amenaza
Se ha advertido al primer ministro de que Gran Bretaña se enfrenta a represalias rusas por su apoyo a Ucrania.
Los jefes de seguridad del Reino Unido estaban preparados el martes por la noche ante un posible ataque del Kremlin contra Gran Bretaña, ya fuera dirigido contra el primer ministro Burnham o contra instalaciones de defensa.
«La pregunta que se plantea es: ¿Cuánto tiempo seguiremos provocando al oso antes de que muerda? Un ataque contra la infraestructura de defensa y seguridad del Reino Unido es inevitable, dado nuestro apoyo de alto perfil a Ucrania», declaró una fuente de alto nivel.
«Nosotros y los franceses estamos en primera línea. La visita de Burnham a Kiev y su postura firme no habrán pasado desapercibidas en el Kremlin», dijo la fuente del gobierno británico.
El primer ministro británico, Andy Burnham, se reunió en Kiev con el presidente Volodimir Zelenski en el día de la Independencia de Ucrania, este lunes. Foto: REUTERS “Rusia querrá dar un golpe de efecto, mediante acciones más que con palabras. Podría tratarse de un ataque con drones o de un incendio provocado. Hay células durmientes rusas en este país capaces de llevar a cabo cualquiera de las dos cosas», sugirió.
La fuente añadió: «Rusia pone a prueba nuestra infraestructura de seguridad a diario. Que ocurra algo de mayor envergadura es solo cuestión de tiempo. Rusia solo necesita mantener la intensidad lo suficientemente baja como para evitar una respuesta militar de la OTAN».
Se cree que Putin está recibiendo presiones internas en Rusia para desafiar la creciente participación del Reino Unido en el conflicto. En junio, fuerzas británicas abordaron por primera vez un buque de la «flota en la sombra» rusa.
Alerta a la población
El martes, el gobierno británico sugirió a la población que se mantenga en su casa «por el cambio climático y por razones de seguridad”, con comida, dinero, medicamentos y agua para una eventual emergencia.
Los principales fabricantes de defensa del Reino Unido que participan en la producción de armamento están reforzando su seguridad física y adoptando medidas para prevenir ciberataques.
Un asesor del Kremlin sugirió abiertamente que las fábricas que producen drones para Ucrania podrían ser objeto de ataques por parte de «fuentes desconocidas».
El ex viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Andréi Fiódorov, declaró que no podía «descartar al 100%» la posibilidad de una acción «semimilitar» contra el Reino Unido, tras la visita de Burnham a Kiev el lunes.
Fiódorov afirmó que «tarde o temprano, podría haber no solo reacciones verbales».
Gran Bretaña es parte de la OTAN. Un ataque ruso podría detonar el artículo 5, donde un ataque a uno de los aliados es considerado un ataque a todos sus aliados.


