Apenas un día después de haberlo anunciado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el martes que descartó el gravamen que dijo que aplicaría a los barcos que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz y señaló que lo sustituiría por acuerdos comerciales con los aliados del Golfo.
El anuncio de la imposición del peaje de un 20%, que había revelado el lunes, había causado un impacto inmediato en el precio del petróleo, que trepó cerca de un 10% en unas horas. Por ese estrecho circula no solo un quinto del petróleo mundial sino también insumos estratégicos para fertilizantes y tecnología.
«He decidido reemplazar la ‘Tarifa de Reembolso a Estados Unidos’ del 20% por acuerdos comerciales y de inversión que los diversos Estados del Golfo llevarán a cabo con Estados Unidos», declaró Trump en su red social, Truth Social.
En un largo posteo, en el que ignoró los recientes ataques de Irán a buques petroleros en el Estrecho de Ormuz, Trump describió que «el petróleo fluye como nunca antes, gracias al impresionante poder de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos».
Dedicó «un saludo especial al Secretario de Guerra, Pete Hegseth; al Presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine; y al Comandante del Mando Central de los Estados Unidos, el almirante Brad Cooper. Gracias a ellos, y a todos los miembros de las fuerzas armadas más poderosas del mundo -con diferencia-, el estrecho de Ormuz está abierto a todo el tráfico marítimo, excepto para Irán».
Trump había anunciado el lunes un nuevo bloqueo a Irán en el Estrecho de Ormuz para impedir la salida e ingreso de barcos de puertos iraníes junto con la imposición de un peaje del 20% al tránsito en el estrecho, algo que Estados Unidos siempre rechazó y criticó a Irán por imponer uno.
En su posteo de este martes, Trump acusó a Irán de tener «sus dirigentes mentirosos, violentos y maliciosos, que los conducen por el camino de la destrucción total».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera al primer ministro de Irak. Foto: Reuters«Por consiguiente -confirmó-, estableceremos un bloqueo total, pero únicamente para los barcos que se dirijan a puertos iraníes o procedan de ellos, o que transporten cualquier mercancía relacionada con Irán».
Luego anunció que no aplicará el peaje que había propuesto, que en realidad nunca llegó a estar en vigor. «Tras conversaciones muy productivas con los líderes de Oriente Medio, he decidido sustituir la tasa de reembolso del 20% a Estados Unidos por acuerdos comerciales y de inversión que los distintos Estados del Golfo llevarán a cabo en nuestro país”.
«Dichas inversiones -agregó- serán masivas pero, al mismo tiempo, extraordinariamente beneficiosas para ellos y para su futuro. Como todo el mundo sabe, contamos con la mayor inversión en dólares de la historia realizada por cualquier país en Estados Unidos; sin embargo, estas nuevas inversiones elevarán aún más esa cifra».
Usando el tono grandilocuente que lo caracteriza y sin explicar cómo ni cuándo, Trump aseguró que «veremos llegar a Estados Unidos fábricas, plantas y equipos en niveles históricos, lo que generará millones de empleos estadounidenses adicionales y bien remunerados».
¿Por qué Trump dio marcha atrás?
Una tasa del 20% sobre toda la carga que transite el estrecho sería un importante impuesto nuevo sobre los flujos energéticos globales y aumentaría el costo del petróleo y el gas mundiales. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo fluía a través del estrecho antes de que comenzara la guerra en febrero.
Hasta el lunes, los funcionarios estadounidenses habían sido firmes en que el paso por el estrecho no debería requerir pagar peajes a nadie y que los esfuerzos de Irán por cobrar por el transporte marítimo eran inaceptables.
La declaración de Trump de que EE.UU. impondrá tasas abrió además la puerta a Irán a que imponga sus propias tarifas. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien escribió con ironía en X que «el presidente tiene toda la razón. Quien proporcione el paso seguro y seguro de buques comerciales a través del Estrecho de Ormuz debe ser compensado por este servicio,» justificando así el reclamo iraní de cobrar peaje.
El canciller pareció burlarse de Trump al decir que «Irán siempre ha sido el GUARDIÁN del Estrecho y lo seguirá siendo SIEMPRE. El 20% es, por supuesto, demasiado. Seremos justos.»
En el terreno, la guerra está prácticamente reanudada desde que el propio Trump anunció en la cumbre de la OTAN de la semana pasada que «el alto el fuego» con el país persa «se terminó».
Posteo de Trump sobre peaje en Ormuz. Foto: TruthSocialEl jefe de la Casa Blanca sostiene en su posteo que «Estados Unidos está ganando de nuevo, ganando como nunca antes. Se han acabado los días en que Irán mataba a cientos de miles de personas, incluidos 52.000 manifestantes; y, lo que es más importante: ¡Irán nunca tendrá un arma nuclear! Gracias por su atención a este asunto».
Sin embargo, la situación es extremadamente delicada, con un régimen iraní astuto que se aprovecha de la situación y con Trump que no encuentra una salida rápida para este conflicto y que le repercute internamente.
Encrucijada
En teoría, Irán y Estados Unidos se encuentran a casi la mitad del plazo de 60 días en el que debían negociar el fin definitivo de la guerra y un acuerdo sobre el controvertido programa nuclear iraní. Pero los renovados ataques en el estrecho han avivado los temores de un retorno a una guerra total y de mayores perturbaciones a la economía mundial. Los anuncios de Trump y sus desmentidas no ayudan a la incertidumbre global.
A nivel interno, el conflicto sigue siendo una pesadilla para Trump. Cuando lanzó la ofensiva en febrero, el jefe de la Casa Blanca pensó que sería rápida y efectiva y que el régimen iraní caería enseguida. Nada de eso sucedió. Y, aunque varias veces ya anunció un alto el fuego, todavía sigue lidiando con la apertura del estrecho de Ormuz, cuyo tránsito era absolutamente fluido antes de la guerra.
Ahora Irán tiene en sus manos una probada arma de presión global y la utiliza. Mientras tanto, Trump pierde popularidad entre los estadounidenses no solo por la guerra sino por el impacto del aumento de los precios en Estados Unidos que generó la suba del petróleo, sumado a la política arancelaria.
El problema para el presidente es que cada vez se acercan más las elecciones legislativas de noviembre, donde los republicanos tienen el riesgo de perder la Cámara de Representantes e incluso el Senado, según las encuestas.
El problema de fondo para él es el alza del combustible, que repercute en la inflación y en los bolsillos de los estadounidenses. Este martes, Trump recibió la buena noticia de que el índice de precios de junio había bajado por primera vez desde el inicio del conflicto a 3,5%, gracias a la baja del combustible porque el mes pasado el estrecho había estado abierto.
Pero ahora el tráfico de alto en Ormuz se ha reducido casi hasta detenerse. Solo 10 embarcaciones pasaron por la vía fluvial el lunes, el nivel más bajo en un mes, una fracción de las más de 130 embarcaciones diarias que transitaban por el estrecho antes de la guerra, según Kpler, una empresa de datos marítimos. El anuncio de la imposición del peaje impactó rápidamente en los mercados y agregó más incertidumbre al panorama. Por eso decidió anularlo.


