A sus 90 años, Jum’ah ya había tenido que dejarlo todo una vez. Cuando la violencia la obligó a huir de Al-Kadaha, en la región de Taiz, encontró refugio en el campamento de Al-Ukad, ubicado al oeste de Yemen, y creyó que lo peor había pasado. Se equivocaba. La violencia llegó allí también y tuvo que escapar otra vez junto a su hija Fatima y sus cuatro nietos.
“Después de dejar Al-Kadaha, pensamos que encontraríamos un lugar donde descansar y vivir seguros. Nunca pensamos que tendríamos que irnos de nuevo”, recuerda.
Debido a su avanzada edad, Jum’ah ya no puede caminar largas distancias. Por ese motivo, en la huida, su yerno tuvo que cargarla en la espalda durante casi tres horas, mientras el resto de la familia avanzaba a pie a su lado hacia el sur, hasta llegar a la casa de unos familiares.
“Llegamos exhaustos, pero me sentí aliviada cuando encontramos a nuestros familiares. Lo más importante fue que habíamos abandonado la zona más peligrosa y llegado sanos y salvos”, cuenta. En sus palabras hay cansancio, pero también una resiliencia conmovedora: la de quien, a pesar de los años, encuentra fuerzas para empezar de nuevo.
Tras 12 años de conflicto, la historia de Jum’ah no es una excepción. Incluso antes de la intensificación de los enfrentamientos, más de 5,2 millones de personas estaban desplazadas dentro del país. Hoy, la escalada de violencia sigue agravando una situación ya crítica: 22 millones de personas, más de la mitad de la población, necesitan asistencia humanitaria.
El impacto sobre la población civil es devastador. Miles de personas perdieron la vida, servicios e infraestructuras esenciales fueron destruidos y las familias huyen a diario en busca de protección y seguridad.
Muchas escapan sin poder llevar consigo lo indispensable y deben recurrir a comunidades de acogida que ya se encuentran desbordadas y a alojamientos temporales para desplazados donde pueden acceder a servicios básicos.
Taiz, la tierra de Jum’ah, es hoy el epicentro de esta emergencia. El 76% del desplazamiento forzado tiene origen en esa región y, a su vez, muchas familias permanecen desplazadas dentro de ella, incapaces de avanzar debido al conflicto, los caminos bloqueados y la falta de combustible y transporte. La inseguridad es tal que incluso los envíos de ayuda hacia Taiz se ven afectados.
En este contexto, el trabajo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, es vital. El organismo declaró una emergencia inicial para Yemen, Yibuti y Somalia lo que le permite movilizar personal y recursos con mayor rapidez y ampliar el apoyo a la población afectada con asistencia humanitaria de emergencia, refugio y protección.
ACNUR está brindando ayuda humanitaria de emergencia, incluidos kits para reparar viviendas dañadas, y despachando un cargamento de 115 toneladas de artículos esenciales -como mantas, colchonetas, mosquiteros, bidones, lámparas solares, juegos de cocina y lonas de plástico- para asistir a miles de personas.
En Yibuti, junto al gobierno y sus socios, ACNUR trabaja en el registro y la reubicación de las personas que llegan por mar, además de proporcionarles asistencia de emergencia.
Sin embargo, la capacidad de respuesta se encuentra fuertemente limitada por la falta de financiamiento, ya que la operación de ACNUR en Yemen está financiada en apenas un 19% para 2026. Ante la magnitud de esta emergencia, el apoyo de la sociedad resulta fundamental para sostener la asistencia humanitaria. Cada contribución se traduce en ayuda concreta: refugio, mantas, alimentos, atención de salud y la posibilidad de que una familia como la de Jum’ah pueda reconstruir su vida.
Jum’ah atravesó dos veces el camino del desarraigo y, aun así, conserva la esperanza de vivir a salvo junto con su familia. Esa esperanza no puede depender solo de su fortaleza. Yemen está lejos de Argentina, pero la distancia no nos vuelve ajenos. Desde acá es posible ayudar a más personas como Jum’ah a través de fundacionacnur.org/dona. Nadie elige huir de su hogar, pero todas las personas podemos elegir no mirar hacia otro lado.
*La autora es directora de Comunicaciones de Fundación ACNUR Argentina


