El tirador Cole Allen envió un escalofriante manifiesto anti-Trump a sus familiares justo antes de abrir fuego en la cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche, una carta en la que se autodenominó como “Asesino Federal Amistoso” y reveló que tenía como objetivos matar a funcionarios del gobierno de Donald Trump.
El corresponsal en la Casa Blanca del New York Post, Steven Nelson, publicó este domingo en el diario neoyorquino el manifiesto que Allen había enviado a su familia, una carta de 1.052 palabras.
En la carta, Allen describió a sus objetivos como «funcionarios de la administración” (sin incluir al director del FBI Kash Patel), priorizados “desde el rango más alto hasta el más bajo». Y agregó: «Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor me cubra las manos con sus crímenes», aparentemente aludiendo al presidente.
Allen había cruzado el país para llegar a la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca con armas de fuego y cuchillos y alojarse en el mismo hotel donde se celebraba la gala, el Washington Hilton, en el centro de la capital estadounidense, según revelaron las autoridades.
Más allá del presidente Donald Trump y su esposa Melania, allí estaban también el vicepresidente JD Vance; el secretario del Tesoro Scott Bessent; el de Estado Marco Rubio y otros altos funcionarios, que fueron evacuados enseguida que se escucharon los disparos en el lobby.
Allen fue neutralizado por la policía y está detenido. Trump había dicho en una entrevista con Fox este domingo a la mañana que Allen es alguien que “tenía mucho odio en el corazón” y un “sentimiento anticristiano”, e hizo referencia a un manifiesto que el hombre había escrito.
La carta publicada por el Post muestra el mensaje que Allen aparentemente envió a sus familiares antes del ataque:
“Hola a Todos: Puede que hoy haya sorprendido a mucha gente. Déjenme empezar pidiendo disculpas a todos aquellos cuya confianza traicioné”.
Allí Allen menciona a sus padres, colegas y estudiantes por decir que tenía “una emergencia personal” y a todas las personas que estuvieron en contacto con él en las últimas horas. Allen, ingeniero y experto en computación, era tutor de alumnos en California.
También pidió disculpas a “todos los que fueron abusados y/o asesinados antes de esto, con todos los que sufrieron antes de que yo pudiera intentar esto, y con todos los que puedan seguir sufriendo después, independientemente de mi éxito o fracaso”.
Luego explicó las razones de su ataque: “Sobre por qué hice todo esto: Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes me representa a mí. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”.
Cole Tomas Allen, arrestado. Foto ReutersLuego detalló los objetivos del ataque, del que pareció haber excluido al director del FBI Kash Patel, sin decir los motivos. “Funcionarios de la administración (sin incluir al Sr. Patel): son objetivos, priorizados de mayor a menor rango”.
Aclaró luego que el Servicio Secreto era objetivo “solo si es necesario” y que la seguridad del hotel, la Policía del Capitolio, la Guardia nacional, los empleados del hotel o los huéspedes, no eran “objetivos en absoluto”.
Dijo además, que “para minimizar las víctimas también usaré cartuchos de perdigones en lugar de balas únicas”. “Aun así, atravesaría a la mayoría de las personas aquí para llegar a los objetivos si fuera absolutamente necesario (basándome en que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices), pero realmente espero que no llegue a eso”.
En la carta luego incluyó un apartado confuso en el que aparentemente buscaba refutar principios, algunos vinculados al cristianismo, que violaría si cometía los asesinatos previstos. Lo llamó “Refutaciones a las objeciones” y señalaba textualmente:
Objeción 1: Como cristiano, deberías poner la otra mejilla.
Réplica: Dar la otra mejilla es para cuando tú mismo estás oprimido. No soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio. No soy un escolar volado por los aires, ni un niño hambriento, ni una adolescente maltratada por los muchos criminales de esta administración. Dar la otra mejilla cuando “otra persona” está oprimida no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor.
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El video del ingreso del tirador al hotel donde se encontraba Trump
Objeción 2: Este no es un momento conveniente para que lo hagas.
Réplica: Necesito que quien piense así se tome un par de minutos y se dé cuenta de que el mundo no gira en torno a ellos. ¿Crees que cuando veo a alguien violado, asesinado o maltratado, debería pasar de largo porque sería «incómodo» para quienes no son la víctima? Este fue el mejor momento y la mejor oportunidad de éxito que se me ocurrió.
Objeción 3: No los conseguiste todos (los objetivos).
Réplica: Hay que empezar por algún sitio.
Objeción 4: Como persona mitad negra, mitad blanca, no deberías ser tú quien haga esto.
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El servicio secreto de Estados Unidos y la detención del supuesto tirador en la cena con Trump
Réplica: No veo a nadie más cubriendo el vacío.
Objeción 5: Dad a César lo que es de César.
Réplica: Los Estados Unidos de América se rigen por la ley, no por una sola persona o varias personas. En la medida en que los representantes y jueces no siguen la ley, nadie está obligado a cederles nada tan ilegalmente ordenado.
Luego hizo una fuerte crítica a la seguridad en torno al evento en el hotel Washington Hilton, donde se realizaba la cena de los Corresponsales a la que asistía el presidente y altos funcionarios.
“Entré con varias armas y nadie allí consideró la posibilidad de que pueda ser una amenaza. La seguridad del evento está toda fuera, centrada en los manifestantes y los recién llegados, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasaría si alguien se registraba en el hotel el día anterior”.
“Este nivel de incompetencia es una locura, y espero sinceramente que se corrija para cuando este país vuelva a tener un liderazgo realmente competente”, agregó.
Y luego señaló cómo se siente por planear hacer un ataque de ese tipo. “Es horrible. Me dan ganas de vomitar; quiero llorar por todas las cosas que quería hacer y nunca haré, por todas las personas cuya confianza traiciona; Siento rabia pensando en todo lo que ha hecho esta administración”. Y recomendó no hacerlo.




