La selección jugará este martes su último partido en la Argentina antes de la Copa del Mundo. Será, además, la despedida de Lionel Messi del público argentino y la chance de ver en la cancha a un equipo de época que, más allá del resultado, ya no volverá a ser exactamente el mismo después del Mundial. Pero entre la floja entidad del rival, la situación institucional de la AFA y la pobre actuación ante Mauritania -que dejó críticas puertas adentro-, el encuentro perdió parte del peso que podría haber tenido. Las entradas no se agotaron y, a 78 días del debut, no se percibe la efervescencia de otras veces.
A esta altura de la previa de 2022, por ejemplo, los tickets ya se habían vendido en su totalidad 48 horas antes del duelo con Venezuela, también en la Bombonera, antes del viaje a Qatar. Sin embargo, para Lionel Scaloni el amistoso sí tiene un valor importante. En la conferencia de este lunes, el técnico fue terminante: calificó lo ocurrido el viernes como “un accidente que no se puede repetir” y advirtió que el duelo ante Zambia servirá para saber si el rendimiento frente a Mauritania fue solo una mala noche o si existe un retroceso colectivo que lo obligue a tomar decisiones. El partido comenzará a las 20.15, con la base del equipo ideal, y será la prueba final en el país antes antes de la definición de la lista mundialista.
Luego del traspié futbolístico ante los africanos, Scaloni movió algunas piezas en busca de una reacción. Por un lado, liberó al plantel el domingo para que pasara tiempo con sus familias y pudiera aflojar tensiones y recargar energías después de un partido que, pese al triunfo, estuvo muy por debajo de lo esperado: una actuación opaca, lejos del nivel habitual, y con pocos jugadores que aprovecharon su oportunidad para mostrarse.
Por otro, el entrenador volvió a tener una charla con el grupo en la práctica de este lunes, para insistir en un punto central: no relajarse, independientemente de la jerarquía del rival, algo que ya había señalado antes del partido con Mauritania, cuando recordó la experiencia del Mundial 2022, en el que Argentina cayó en el estreno frente a Arabia Saudita. El mensaje que buscó instalar es claro: está dispuesto a retocar el equipo si las respuestas no aparecen, sin que pese la trayectoria de cada uno.
En esa línea, Scaloni admitió su disconformidad con el rendimiento general (“El otro día el primer fastidioso era yo”), aunque intentó pasar rápido de página y enfocarse en lo que viene: aseguró que le da “un voto de confianza al equipo” porque, según su mirada, la estructura sigue estando sólida.
“Tampoco es que seamos máquinas. Este equipo ha sostenido una regularidad y estas cosas pueden pasar. No es algo que no pueda ocurrir. Hay que insistir en que los rivales son difíciles y que la motivación hay que encontrarla: tenemos una camiseta que exige dar el máximo siempre y demostrarlo en cada partido, algo que estos jugadores han entendido desde el primer día. Prefiero tomarlo como un partido malo, esa es mi sensación. Lo importante es que, incluso cuando no jugó bien, este equipo siempre mostró carácter y presencia. Esa es la sensación que quiero recuperar. Tampoco se les pide tener el 80% de la posesión y patear 20 veces al arco. El rival también juega. Pero la sensación de equipo no la podemos perder, y no tengo dudas de que no se perdió”, explicó Scaloni.
El técnico, además, confirmó que ante Zambia pondrá en la cancha a gran parte del equipo titular, una idea que ya tenía en mente desde el inicio de la fecha FIFA y que terminó de reforzar tras el 2 a 1 sobre Mauritania. La intención es darles minutos y confianza a los habituales titulares, incluso a futbolistas como Nicolás Otamendi, que llega al límite en lo físico pero jugará desde el inicio en una noche especial: al igual que Lionel Messi, disputará su último partido en la Argentina antes de la Copa del Mundo y el cierre de su ciclo en la selección.
La autocrítica de algunos futbolistas fue interpretada como un gesto de rebeldía, y el DT espera que funcione como impulso en la recta final para el Mundial. “Es una buena señal que ellos mismos sientan que el partido no fue bueno. Habla de un equipo que compite siempre, y eso fue lo que no hicimos. Además de jugar bien, son inteligentes, y cuando eso no pasa, lo perciben. Espero que haya sido sólo ese partido y que el equipo vuelva a mostrar la cara que todos conocemos”.
El más duro en sus palabras fue Emiliano Martínez, que no ocultó su molestia por el nivel del equipo. El arquero llegó a decir que “menos mal” que Argentina no jugó la Finalissima ante España y, en un mensaje indirecto hacia la conducción de Claudio Tapia, lamentó que la selección no se haya medido con rivales de mayor jerarquía, una forma de marcar que hacen falta pruebas más exigentes para saber realmente dónde está parada frente a las grandes potencias.
“Yo estoy convencido de que el nivel del equipo no es el que vimos. Vamos a competir con quien sea y el nivel va a estar. Y si en algún momento vemos que no alcanza, buscaremos alternativas. Un partido puede pasar; si son dos, ya deja de ser casualidad”, sostuvo Scaloni, ratificando su confianza en el plantel, pero advirtiendo que no hay tolerancia para repetir un rendimiento así.
El técnico, que ante Zambia dirigirá su partido número 94 al frente del seleccionado, reveló que ya envió a la AFA una prelista de 55 futbolistas para el Mundial, que deberá reducir a 26 antes del 30 de mayo. A excepción de casos como Lautaro Martínez y Lisandro Martínez, que se recuperan de lesiones y no estuvieron en esta convocatoria, Scaloni confirmó que la base de la nómina saldrá de los jugadores que participaron de esta fecha FIFA.
Con esa definición, el entrenador apuntó a transmitir cierta calma tras unos días de incertidumbre. Pero, al mismo tiempo, dejó una advertencia: si los rendimientos no acompañan, no dudará en mirar otras opciones. Incluso, lo que pasó ante Mauritania puede inclinar el rumbo de sus elecciones.
“Sobre la lista de 26 creo que, en cuanto a porcentaje, ya estamos pasados y va a haber que ir descartando en función del rendimiento, no hay otra. El partido del otro día puede haber sido una alerta o un episodio puntual, pero son cuestiones que uno como entrenador evalúa y después define. Vamos a pensar en el bien del equipo y, a partir de ahí, tomar decisiones. Puedo decir que la lista la tengo bastante clara, pero si los rendimientos no son los adecuados, tomaremos medidas”, planteó.
En cuanto al camino recorrido y las nuevas metas, el DT sostuvo: “Cuando uno está acá no piensa en lo que se ganó. Siempre se piensa en lo que viene. Ahora el partido del martes, después los últimos amistosos y el Mundial. Yo soy tan competitivo como los jugadores. Y eso no es querer ganar siempre. Es buscar mejorar. El otro día el primer fastidioso era yo porque esperábamos otra cosa. Pero desde los niveles como equipo. Porque ganar, gana uno solo. Y es lo que hacemos, inculcado en el afán de mejorar. Es eso lo que me mantiene hoy acá”. Y amplió: “Si te ponés a pensar en lo que se ganó, me siento en un sofá y que pase lo que tenga que pasar. Creo que todos estamos igual: si ustedes los periodistas hacen una nota que sale bien irán en busca de una mejor. Lo que pasa es que llegamos a un lugar en donde se jugó tan bien y se ganó tanto que es muy difícil mejorar o ganar más. Por eso el fastidio de no jugar bien como pasó el viernes. Porque creemos que se puede jugar mejor. Es por ahí”.
¿Su continuidad? Algo había dicho en la conferencia anterior a Mauritania, pero este lunes agregó cuando le consultaron si pretendía definir la situación antes del Mundial: “¿Qué me impulsa a seguir? Me seduce que este lugar es, posiblemente, el que todo argentino desea estar y yo estoy acá. Los tiempos no son importantes, tengo la cabeza en otro lado. Sé que algún día, cuando no esté, me arrepentiré porque es un lugar único. Después se verá si se llega a un acuerdo o no, no es importante, pero ¿cómo no me va a seducir?“.
Scaloni abrió su corazón cuando le preguntaron por la lesión de Joaquín Panichelli que lo dejó sin Mundial: “Es muy difícil. Hemos hablado con él. Incluso después de que le dieran el resultado, quiso venir al Predio de Ezeiza cuando podía haberse quedado en el hotel.Fue muy emotivo todo, muy emotivo… Todo lo que dijo tenía razón: no lo merecía. Como no lo merece nadie.Pero él particularmente es un laburante de esto. Se lo había ganado. Y es lo que le dije: va a tener otra chance. Ya la tuvo”.
Luego del partido ante Zambia -91° en el ranking FIFA-, la selección no volverá a trabajar hasta los primeros días de junio, cuando afronte la última fecha FIFA ya instalada en Estados Unidos, con un amistoso que podría ser ante Serbia y otro rival aún por confirmar.
Pero, casi de manera inesperada, el partido más relevante para Scaloni pasó a ser el de este martes. No por el rival ni por el contexto, sino por lo que puede dejar: cómo reacciona el equipo después del paso en falso ante Mauritania. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, el margen de error se achica, incluso para los campeones del mundo.



