Después de asegurar varias veces que la guerra contra Irán estaba “ganada” y de lanzar fuertes amenazas de destrucción total de la infraestructura iraní, el presidente estadounidense Donald Trump ahora evalúa una salida del conflicto incluso sin lograr la reapertura del estrecho clave de Ormuz. La novedad, publicada en la noche del lunes en Nueva York, hizo que el martes por la mañana se recuperaran las bolsas asiáticas, que limitaron sus pérdidas, y que bajara el petróleo.
Según reveló The Wall Street Journal, que habló con funcionarios del gobierno de Estados Unidos, el jefe de la Casa Blanca dijo a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar estadounidense contra Irán incluso si el estrecho sigue en gran medida cerrado al paso del petróleo, lo que probablemente prolongará el control de Teherán sobre la vía.
Siguiendo esta línea, Trump publicó en redes sociales este martes temprano que «todos esos países que no pueden conseguir combustible para sus aviones debido al estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, les tengo una sugerencia (…): tomen coraje, vayan al Estrecho, y tómenlo».
Trump en Truth Social. Foto: @realDonaldTrumpLa novedad sería un giro drástico respecto de su amenaza emitida el lunes: “Si el estrecho de Ormuz no queda inmediatamente «abierto para negocios», concluiremos nuestra encantadora «estadía» en Irán volando y destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla Kharg (¡y posiblemente todas las plantas de desalinización!), que deliberadamente aún no hemos «tocado»”, amenazó el presidente, reclamando la apertura total del estrecho.
Trump está dispuesto a poner fin a la campaña militar estadounidense contra Irán. Foto: ReutersForzar la reactivación de ese paso marítimo prolongaría la guerra, que ya lleva más de un mes, «más allá del plazo de cuatro a seis semanas», afirmaron los funcionarios al Journal.
La ofensiva de EE.UU. e Israel fue lanzada el 28 de febrero y Trump esperaba que se resolviera en pocos días, confiado en que lograría resultados similares a su operación relámpago en Venezuela. Pero la complejidad regional y la resistencia iraní fue mucho mayor a la esperada por el republicano, con ataques con misiles a bases estadounidenses y países vecinos e incluso a objetivos a 4.000 kilómetros de distancia.
Pero sobre todo Teherán cerró el estrecho de Ormuz, donde circula un 20% del petróleo mundial y buena parte del gas, provocando el alza del crudo y la caída de los mercados globales. Trump, sin apoyo de Europa en su incursión bélica, se siente frustrado y preocupado por la suba del precio del combustible en Estados Unidos, que impacta con fuerza en la inflación.
Con legislativas en noviembre, con una guerra que según las encuestas es cada vez más impopular, Trump busca una salida rápida del pantano iraní, con una narrativa lo más victoriosa posible.
En los últimos días, Trump y sus principales asesores evaluaron que una misión para forzar la recuperación del estrecho prolongaría la guerra de cuatro a seis semanas, con una probable ofensiva terrestre. El Pentágono ya tiene emplazados en la zona unas 50.000 tropas que podrían desplegarse en algunos sitios estratégicos como la isla de Kharg.
Ante la perspectiva de que el conflicto se prolongue, habrían decidido que Estados Unidos solo debería lograr sus principales objetivos de limitar la marina iraní y sus reservas de misiles y reducir las hostilidades actuales, mientras presiona diplomáticamente a Teherán para que reanude el libre flujo comercial.
Si eso falla, Washington presionaría a sus aliados en Europa y el Golfo para que lideren la reapertura del estrecho, dijeron los funcionarios.
También hay opciones militares que el presidente podría elegir, pero no son su prioridad inmediata, dijeron.
Durante el último mes, Trump ha expresado públicamente opiniones contradictorias sobre cómo manejar el estrecho, al igual que los objetivos en general de la guerra. Estableció varios ultimátum que luego aplazó, amenazó con bombardear instalaciones de energía civiles si el estrecho no se reabría en una fecha determinada, otras veces minimizó la importancia del estrecho para Estados Unidos y nada ha funcionado.
Pero los expertos señalan que cuanto más tiempo el estrecho permanezca cerrado, más daño provocará a la economía global y aumentará el precio de los combustibles.
Sin un rápido regreso a un flujo normal, Teherán seguirá amenazando el comercio mundial hasta que Estados Unidos y sus socios negocien un acuerdo o pongan fin a la crisis por la fuerza, según los analistas. Suzanne Maloney, experta en Irán y vicepresidenta del Brookings Institution en Washington, calificó de «increíblemente irresponsable» poner fin a las operaciones militares antes de que el estrecho esté abierto, según el Journal.
Estados Unidos e Israel comenzaron juntos la guerra y no pueden escapar de las consecuencias, dijo Maloney. «Los mercados energéticos son inherentemente globales, y no existe posibilidad de aislar a Estados Unidos del daño económico que ya está ocurriendo y que empeorará exponencialmente si continúa el cierre del estrecho.»
El apuro de Trump es cada vez mayor
Pero el apuro de Trump de terminar la guerra es cada vez mayor. Días atrás anunció que existen negociaciones en Pakistán con “un nuevo régimen” iraní, con un programa base de 15 puntos, pero el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baquaei, ha desmentido que esas conversaciones existan realmente.
«No hemos mantenido ninguna negociación con Estados Unidos en estos 31 días. Lo que ocurrió fue una solicitud de negociación junto con una serie de propuestas estadounidenses que nos llegaron a través de diversos intermediarios, incluido Pakistán», dijo y agregó que las exigencias de esa propuesta son “excesivas, poco realistas e inaceptables”
Sin embargo, Trump no descarta opciones y sigue acumulando tropas a la región. Este fin de semana, el USS Tripoli y la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines entraron en la zona y también la 82ª División Aerotransportada. Trump no solo podría intentar liberar el paso del estrecho con una ofensiva terrestre, sino que también estaría evaluando una misión compleja y arriesgada para apoderarse del uranio del régimen, según el Journal.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a los periodistas el lunes que Estados Unidos estaba «trabajando para» las operaciones normales en el estrecho, pero no lo incluyó entre los objetivos militares principales: atacar la marina, los misiles, la industria de defensa iraní y la capacidad de fabricar un arma nuclear.




