La salida de Lionel Messi de la selección argentina abrió todavía más interrogantes sobre el futuro de un equipo que marcó una época y que ahora deberá reinventarse. Mientras Lionel Scaloni define si seguirá al frente después de diciembre, otros futbolistas de peso dentro del plantel también empiezan a revisar su lugar en el próximo ciclo. Uno de ellos es Leandro Paredes.
El volante de Boca, uno de los jugadores más cercanos a Messi junto con Rodrigo De Paul, puso en duda su futuro en la selección. Y en su caso confluyen varios motivos.
Por un lado, la edad: llegaría al próximo Mundial a punto de cumplir 36 años. Por otro, la suspensión: esperaba recibir alrededor de tres fechas por su cruce con el español Gavi tras la final de la Copa del Mundo y finalmente le dieron diez. Y hay una cuestión más de fondo: sabe que, esté quien esté al frente del equipo, se viene una etapa de cambios. Una transición en la que los más jóvenes empezarán a ganar terreno y tendrán el difícil desafío de sostener el nivel de uno de los planteles más ganadores de la historia de la selección.
“Va a ser difícil que siga por todo. Por la suspensión, por la decisión de Leo. Que no esté él va a hacer difícil que todo siga funcionando igual, entonces seguramente sea una decisión muy difícil. No lo conversé con el entrenador, lo haré seguramente con él y veremos la decisión que tome”, explicó Paredes este martes, después de la conferencia de prensa que brindó en Ezeiza, en la previa del partido de este miércoles ante Vélez, por la Copa Argentina, en Córdoba.
“La vara está muy alta y seguir compitiendo de esa manera y logrando cosas importantes va a ser complicado. En este proceso hemos conseguido formar un grupo de jugadores y de personas increíbles y teníamos a nuestro líder. Que él no esté va a ser muy difícil”, agregó.
Paredes viene madurando esta decisión desde hace tiempo, especialmente a partir de lo que vivió en el Mundial. Más allá de su muy buen partido en los octavos de final, no terminó conforme con su participación en el torneo.
Llegó arrastrando un desgarro que lo dejó afuera de la primera fase. Luego fue titular ante Egipto, Suiza e Inglaterra y volvió al banco en la final contra España. Entró en el entretiempo y, como el resto del equipo, tampoco tuvo una buena actuación.
Ese recorrido, sumado al desgaste lógico de nueve años ininterrumpidos en la selección, lo llevó a empezar a preguntarse si era momento de cerrar una etapa. Incluso durante algunas charlas con Messi en pleno Mundial surgió la posibilidad de empezar a darles espacio a los futbolistas más jóvenes.
De esas dudas, una ya empezó a despejarse: la sanción terminó siendo bastante mayor de la que esperaba. Si bien la FIFA autorizó que pueda cumplirla también en partidos amistosos, recién podría volver a estar disponible en septiembre de 2027, siempre y cuando no comiencen antes las eliminatorias para 2030 -que Argentina no sabe si disputará- y que la selección juegue la mayor cantidad de encuentros posibles en cada ventana.
Eso significa que se perdería prácticamente el primer año del nuevo período. Un período importante, porque Scaloni o quien lo reemplace empezará a construir el equipo con vistas a la Copa América de 2028.
La decisión de Messi también pesa. El capitán no solo era el líder futbolístico del equipo. También ocupaba un lugar central fuera de la cancha, con Paredes y De Paul como dos de sus principales laderos. Sin él, el grupo funcionará de otra manera.
“Tomó una decisión que no queríamos que llegara, y llegó. Lo habíamos hablado muchísimo con él. Había sido sincero con nosotros en los últimos días del Mundial y nos había dicho que seguramente la final era su último partido. Lo sabíamos, pero no estábamos preparados para eso. Tuvimos muchas charlas, pero duele por todo lo que significa para nosotros. No le quise mandar mensaje porque entiendo lo que debe estar pasando, no debe ser fácil para él dejar la selección después de 20 años”, contó.
Queda, entonces, un tercer punto por resolver. Paredes quiere saber qué pretende Scaloni para el futuro: si desea seguir contando con él y, sobre todo, qué lugar imagina para el mediocampista en la nueva etapa.
Porque Messi no es el único que cerró su era. Nicolás Otamendi ya había anunciado antes del Mundial que dejaría la selección después del torneo. Gonzalo Montiel y Giovani Lo Celso, muy castigados por las lesiones en los últimos tiempos, también generan interrogantes de cara a lo que viene.
Nahuel Molina debe cumplir seis fechas de suspensión y no tuvo un buen Mundial. Y Nicolás Tagliafico, otro de los símbolos del ciclo, dejó abierta la posibilidad de no seguir: llegaría al Mundial de 2030 con 37 años.
Por eso, es poco probable que haya una definición de Paredes antes de que Scaloni resuelva su propia situación. Dos de los tres puntos que podían empujarlo a seguir ya se despejaron en sentido contrario: la suspensión fue mucho más extensa de lo previsto y Messi decidió retirarse de la selección. Solo falta conocer qué quiere hacer el entrenador y qué lugar imagina para él.
Paredes fue convocado por Scaloni cada vez que estuvo disponible y siempre recibió elogios públicos del técnico. Pero la selección entra ahora en una etapa distinta, con nuevos liderazgos, otras responsabilidades y cambios inevitables. Y Paredes, uno de los referentes de los últimos años, todavía no sabe si será parte de ella.


