El viernes 3 de julio, hace exactamente 60 días, Néstor Pipo Gorosito iniciaba su segundo ciclo como entrenador del plantel profesional de San Lorenzo. Muy pocos, entonces, avizoraban un rendimiento futbolístico tan magro. El entrenador se sacó la foto con el presidente, Marcelo Culotta, tras haber firmado su contrato por 12 meses. Se inició el trabajo y comenzó la competencia, pero el vuelo fue muy bajo. Este lunes, una nueva derrota, ante Instituto por 1-0, la cuarta en un ciclo que llevaba apenas ocho partidos, precipitó la decisión de la dirigencia de sacarlo de su cargo. Ahora el Ciclón busca DT. Otra vez.
Incluso los más acérrimos defensores de Gorosito en el día a día (eran pocos, pero alguno aún existía) plantearon rápidamente que la salida del cargo era lo mejor para el DT tras ver lo poco que generó el equipo en Alta Córdoba. Por la tarde de este martes, el club comunicó oficialmente: “San Lorenzo informa que Néstor Gorosito no continuará como entrenador del equipo de Primera División. De común acuerdo, se resolvió finalizar su vínculo contractual con el club”. Además se informó que Walter Perazzo dirigirá los entrenamientos del plantel hasta la designación de un nuevo entrenador.
Los abogados del DT y los del club intercambiaban los papeles para firmar la rescisión, la cual según supo LA NACION tiene una cláusula donde se le abona lo trabajado (es decir dos meses) y tres meses más como tope y puede quedar sellada económicamente así la salida del entrenador.
Más allá del partido del próximo sábado ante otro necesitado como Talleres (que ultima detalles para cerrar a Omar De Felippe tras la salida de Jorge Sampaoli), el Ciclón ya busca al reemplazante de Pipo: ninguno conforma al 100%, y varios fueron ofrecidos (caso Sebastián Méndez, el exentrenador de Vélez, Gimnasia La Plata y Unión, entre otros) y algunos surgidos del club como Leandro Romagnoli ni siquiera entrarían en la consideración. Gustavo Quinteros, por su parte, tendría decidido ni siquiera sentarse a conversar con San Lorenzo por motivos personales. Rubén Darío Insua, sin contactos formales por el momento, pareciera un número puesto de cara a la posibilidad de ser nuevo DT. ¿Se dará la vuelta del ‘Gallego’?
En la conferencia posterior al partido, Gorosito aún se aferraba a su cargo. “Eso no se cruza por mi cabeza”, contestó cuando se lo consultó si pensaba renunciar.
Aunque nunca convenció a todos, ni a los hinchas ni, sobre todo, a una buena cantidad de dirigentes, el ciclo de Gorosito comenzó a precipitarse tras la derrota en el clásico: la caída con Huracán con doblete de Caicedo en el Nuevo Gasómetro, tras 25 años, generó un cimbronazo interno en el Ciclón y evidenció el mal clima existente con Néstor Gorosito ya desde ese momento.
Pero el verdadero inicio fue en su primera conferencia de prensa: tras mostrarse feliz por volver, planteó los problemas estructurales que San Lorenzo atravesaba y pidió por la unión de todos, con el regreso de “Mati y el Cabezón” (en estricta alusión a Matías Lammens y Marcelo Tinelli). Esa situación ya generó el primer cortocircuito con los directivos, a horas de haber asumido en el cargo. Más allá de eso, en el debut futbolístico quedó eliminado ante Deportivo Riestra por penales en 16vos de final de Copa Argentina y, desde entonces, todo fue barranca abajo, más allá de algún aislado triunfo ante Gimnasia de Mendoza y Unión de Santa Fe, ambos de local.
Días antes de aquel partido inicial contra Riestra, se generó un malestar con varios futbolistas que no serían tenidos en cuenta (fue el detonante de la salida de Álvarez como DT) y por lo bajo algunos acusan al propio Pipo de armar esa lista (la mayoría de esos jugadores ya dejó el club), aunque después, delante de los futbolistas, según supo LA NACION, dijo: “Si yo decido no tenerlos en cuenta, se los comunicaré yo”. El departamento de fútbol encabezado por el exazulgrana Guillermo Franco planteó la situación como un “malentendido” y todos volvieron a ser tenidos en cuenta. Pero ya empezó perdiendo el vestuario casi desde el inicio…
Como contó LA NACIÓN tras el 0-2 con Huracán, el cuerpo técnico planteó siempre que se necesita tiempo de trabajo, pero todo se torna insostenible sin resultados: incluso Gorosito manifestó su ilusión por el refuerzo por el que más insistió Gorosito (Facundo Farías, quien recién tuvo el sábado pasado la primera práctica con el plantel). “La llegada de Farías le va a cambiar la cara por completo, a mi entender”, dijo tras la derrota ante Instituto. No llegará a entrenarlo.
En lo futbolístico, el cuerpo técnico no deja a ningún jugador como descubrimiento o recuperado, ya que todos están en un muy bajo nivel, e incluso puertas para adentro sorprendieron los minutos dados a Juan Pablo Álvarez, que llegó tras quedar libre en Gimnasia de Mendoza; planteó que si Martín Río se transformaba en refuerzo cuervo el equipo iba a poder desplegar otro juego y por el momento sólo disputó los primeros 45 minutos en el clásico de barrio y poco más de 25 ante Instituto este lunes. Pareció encontrar la zaga central con Danilo Arboleda y Emiliano Amor y prácticamente no pudo contar con Del Prete por lesión. Por fuera de los lesionados, al DT no lo convenció nunca Facundo Gulli y por eso le dio pocos minutos (más allá de una lesión muscular que atravesó el 10 cuervo) y Manuel Insaurralde, de gran nivel en el ciclo de Gustavo Álvarez, una vez recuperado de un desgarro nunca más volvió a ser titular. Varios cambios para que nada cambie. Utilizó más de 30 futbolistas en 8 partidos y jamás le encontró la vuelta.
En aquel 2003-2004, al frente de San Lorenzo, Gorosito dirigió 46 partidos oficiales, con un balance de 22 victorias, 12 empates y 12 derrotas, alcanzando una efectividad superior al 56%. En este fugaz paso, solo consiguió 8 puntos sobre 24, obteniendo el 33.33% de los puntos.


