River volvió a sonreír en el Monumental. En un partido de desarrollo cambiante, el equipo de Leonardo Ponzio mostró altibajos en el juego, pero le alcanzó para imponerse ante uno de los líderes de la tabla general. Así, llegó a los 10 puntos en la Zona B y alcanzó la línea de Atlético Tucumán, el último de los ocho que hoy estarían clasificándose a los playoffs, aunque con peor diferencia de gol. Justamente el Decano será su rival en la próxima fecha, en el José Fierro.
No era sencilla la tarea para el conjunto de Ponzio, que después de vencer a Banfield debía ratificar la mejoría ante uno de los rivales más regulares de la temporada. Sin embargo, en la cancha casi no hubo diferencias entre dos conjuntos que llegaron con realidades bien distintas. El Millonario, incluso, contó con las chances más claras y llegó a sacar dos goles de ventaja al inicio del segundo tiempo, pero después se confió y terminó sufriendo más de la cuenta.
Cuando Ángel Correa y Thiago Almada se conectaron, River mostró una versión mucho más cercana a la que pretende su entrenador. Con el buen manejo de la pelota de ambos, sumado a una buena actuación de Tobías Andrada, que aportó en casi todas las facetas del juego, el Millonario hizo levantar a su público y se ilusionó con un triunfo sin sobresaltos.
Sobre todo, por el momento en el que llegaron los goles: en el tramo final del primer tiempo, con el penal convertido por Gonzalo Montiel, y en el inicio del segundo, cuando Tomás Galván aprovechó un rebote luego de una buena combinación entre Correa y Almada.
Pero River pareció conformarse demasiado rápido, cedió protagonismo y el equipo de Alfredo Berti, que había movido el banco en busca del descuento, avisó con dos cabezazos de Alex Arce hasta que finalmente el paraguayo consiguió el gol por esa vía. Los primeros dos fueron tapados de manera espectacular por Santiago Beltrán; el tercero terminó adentro.
Un minuto después, Luis Sequeira estrelló un remate en el travesaño y encendió las alarmas en el estadio, que pasó de la algarabía por el 2-0 a la preocupación por una nueva noche torcida, de las que River sufrió bastante en los últimos tiempos.
Pero con oficio y algo de buena fortuna, River logró salir del sofocón, emparejó otra vez el partido y, favorecido por el adelantamiento de la Lepra, volvió a acercarse al área con peligro. Más allá del cansancio, Ponzio sostuvo a Correa y Almada hasta el final para intentar tener la pelota y lastimar de contra, aunque quien terminó desnivelando fue otra vez Galván, esta vez con un remate perfecto desde la medialuna que se clavó en el ángulo derecho de Nicolás Bolcato.
River tiene puntaje ideal con Ponzio y volvió a regalarse un triunfo en casa después del mazazo ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana. Todavía tiene cosas por corregir y momentos de desconexión que pueden costarle caro, pero también empieza a encontrar respuestas. Y, sobre todo, resultados.


