Astuto y ambicioso, Lautaro Martínez buscó la soledad de un goleador hambriento en el área cuando su compañero Denzel Dumfries fue a presionar en la salida y robó la pelota por la derecha. Entonces, el pase al ras del neerlandés que alcanzó a rozar el arquero Edoardo Motta llegó hacia donde estaba esperándolo el argentino, que se perfiló, empujó el balón con el pie derecho firmemente hacia la red y salió a festejar junto a los hinchas. Fue el 2-0 que sentenció la victoria y el título de campeón de Inter frente a Lazio en la final de la Copa Italia jugada este miércoles en el estadio Olímpico de Roma.
Justo allí, otra vuelta olímpica, la décima en el equipo nerazzurro para el bahiense. Capitán y emblema del club de Milán, el argentino llega feliz al final de una temporada que puso a prueba su resiliencia y el ánimo cuando una distensión en una pierna y luego otra lesión muscular le restaron continuidad y sembraron cierta inquietud. Pero se recuperó, contó con un entrenador que colaboró para administrar sus energías y se muestra pleno a menos de un mes del Mundial 2026. En los últimos 10 días, el delantero de 28 años participó en tres partidos y levantó dos trofeos.
La reaparición había sido el 3 de mayo, con una asistencia para el 2-0 sobre Parma en un encuentro en el que ingresó desde el banco de suplentes para afrontar 23 minutos. Aquella tarde, el Toro consumó la obtención del tercer scudetto desde su llegada a Milán. A eso siguieron dos duelos contra Lazio, en diferentes circunstancias, y en ambos el DT le dio la titularidad y la cinta. Salió reemplazado en el segundo tiempo para recibir una ovación de los fanáticos quien es, con 175 goles, el tercer artillero de la historia de la institución.
Por la Serie A, en la que Inter se coronó tres fechas antes del final, el sábado pasado Lautaro anotó un tanto, el 17° de quien lidera ese registro en el calcio, e hizo una asistencia en los 63 minutos en el campo. Y esta vez, frente al mismo adversario, volvió a marcar, por lo que acumula 22 goles en la temporada con la camiseta azul y negra, contando todas las competiciones. En la 2025/2026 suma 28 juegos por la liga italiana, ocho en la Champions League –cuatro tantos–, uno por la Supercopa de Italia y dos por la Copa Italia, competencia en la cual antes de esta final había participado apenas 34 minutos en el 2-1 sobre Torino de los cuartos de final. Ahora añadió 77 en la noche de la consagración.
Atrás quedaron todos los interrogantes para Martínez, que llegará a la Copa del Mundo con dos trofeos recientemente alzados por sus manos y recuperando ritmo y juego. Y con el olfato goleador intacto. No es poco para alguien como él, aunque cada vez tenga más alta la vara por sus producciones y lo que representa; por quinta temporada seguida superó los 20 goles. Hace algo menos de cuatro años, al Mundial de Qatar llegó con una molestia en un tobillo que le impidió rendir en plenitud e incidió en que perdiera el puesto en la dinámica del campeonato.
Lautaro trata de conciliar su condición de referente de Inter, lo que lo expone siempre al máximo esfuerzo, con su objetivo de estar entero para que Lionel Scaloni lo considere entre los titulares de la selección, ya sea por delante de Julián Alvarez o compartiendo la delantera con el cordobés, como ocurrió en algunas ocasiones. “Aporta dedicación y profesionalismo, lo da todo”, sostiene Christian Chivu, el DT de Inter.
El gol de Lautaro Martínez en la final de la Copa Italia
Este miércoles, Martínez besó una y otra veces la Copa Italia cuando la recibió, camino a la zona en la que lo esperaban sus compañeros para la celebración. Fue al centro de la tarima, la ofrendó al cielo y quedó en primer plano en los festejos, entre bengalas que decoraban el momento. Un tercio de sus conquistas en el club se dio en ese certamen, en una lista que completan tres veces la Serie A y otras tantas la Supercopa de Italia. “Quiero ganar la mayor cantidad posible en el nivel grupal. Hoy tengo la posibilidad de ser el tercer goleador y eso es un orgullo total; jamás imaginé estar en este lugar. Es mérito al trabajo que uno hace para mejorar”, señaló el Toro, que llegó al club en julio de 2018 procedente de Racing. Casi ocho años atrás.
Y pese a todo lo que logra, sus palabras siempre apuntan a lo colectivo. “Tuvimos una temporada realmente importante en cuanto a resultados, juego, intensidad y rendimiento. Otro trofeo que significa bastante para nosotros. Siempre se critica mucho a Inter, pero es porque ganamos, por lo que venimos haciendo en los últimos años”, remarcó el delantero en medio de los festejos. Siempre optimista, como ante el arco, de frente al gol.
Compacto de Inter 2 vs. Lazio 0
Tras jugar las primeras 25 fechas de la Serie A ininterrumpidamente y faltar a uno solo de los encuentros de la Champions League, el bahiense transitó gran parte de febrero, marzo y abril en medio de rehabilitaciones, cuesta arriba para recuperar su mejor forma. Lo consiguió. Y ahí tiene su segundo Mundial por delante para mostrarse otra vez en todo su esplendor.



