Hay entrenadores asociados a una idea de juego, a un club o a una época. Unai Emery, en cambio, parece pertenecerle directamente a la Europa League. Lo volvió a demostrar en Estambul: Aston Villa goleó 3-0 a Friburgo y el técnico español levantó el quinto título de su carrera en el torneo, una cifra histórica que terminó de convertirlo en el gran especialista contemporáneo de la competencia.
Sevilla, Villarreal y ahora Aston Villa. Curiosamente, todos los clubes con los que Emery conquistó la Europa League tienen “Villa” en el nombre. Primero llegaron los tres títulos consecutivos con Sevilla entre 2014 y 2016, los máximos ganadores de este torneo. El “Real Madrid de la Europa League”, como solía decirse. Después apareció la consagración con Villarreal en 2021 y ahora Aston Villa, al que devolvió a la gloria europea 44 años después de la vieja Copa de Europa conquistada en 1982.
“La Europa League es especial para mí”, reconoció el propio entrenador español apenas terminado el partido en Estambul. No sin antes decir su característico “Good evening”, con el que arranca siempre que habla con la prensa. “Europa me dio mucho. Estoy siempre muy agradecido a las competiciones europeas, pero la Europa League es especial”, insistió.
La frase no parece exagerada. Emery construyó buena parte de su carrera alrededor de este torneo. La final ante Friburgo fue su sexta definición continental y apenas perdió una: la de 2019 con Arsenal frente a Chelsea. Ganó las otras cinco.
El logro, además, lo ubicó en un escalón reservado para muy pocos entrenadores en la historia reciente del fútbol europeo. Con esta conquista alcanzó a Carlo Ancelotti, José Mourinho y Giovanni Trapattoni entre los técnicos con más títulos continentales (5) y se transformó en el segundo entrenador en ganar cinco veces una misma competencia UEFA.
Pero el impacto de Emery en Aston Villa excede el trofeo. Cuando llegó al club en octubre de 2022, el equipo peleaba en la parte baja de la Premier League, a la que habían vuelto apenas tres temporadas antes, y convivía más con el miedo al descenso que con la ilusión europea. Menos de cuatro años después, Aston Villa no solo volvió a clasificarse para la Champions League: también se convirtió en campeón continental y terminó con una sequía de 30 años sin títulos oficiales de primer nivel.
En Birmingham ya no lo ven solamente como un entrenador. Lo consideran el arquitecto de una nueva era. “Con este entrenador, todo es posible”, resumió el capitán John McGinn después de la final.
La transformación no ocurrió de manera casual. Emery construyó toda su carrera alrededor de una obsesión por los detalles tácticos y la preparación de los partidos. Su imagen pública muchas veces quedó lejos de la exposición mediática de otros técnicos, pero puertas adentro del fútbol europeo su prestigio es enorme.
“No hay milagros, hay trabajo. Yo no me voy a tomar cervezas después de entrenar, sigo trabajando”, había explicado días antes de la final. Ese método volvió a aparecer en Estambul. Aston Villa manejó el partido decisivo desde el inicio, neutralizó la presión de Friburgo y golpeó en momentos exactos del partido. El primer gol nació de una jugada preparada en un córner jugado en corto; el segundo llegó con un golazo de Emiliano Buendía desde afuera del área y el tercero terminó de liquidar una final que prácticamente nunca estuvo en riesgo.
The Times destacó el dominio táctico del equipo inglés y calificó la actuación como una de las más contundentes de un club británico en una final europea reciente.
La relación de Emery con los futbolistas también aparece constantemente en los testimonios del plantel. El propio arquero argentino Emiliano Martínez dejó una frase que resume cómo lo ven puertas adentro. “Lo quiero mucho. Lo conozco desde Arsenal. Es un entrenador ganador, como yo. Es un enfermo por ganar partidos, y la verdad lo quiero muchísimo”, aseguró Dibu después de la consagración.
El propio DT de 54 años, también lo reconoce siempre que habla. “Cuando yo lo conocí en Arsenal, me decía: ‘Mister, yo quiero ser arquero número uno del mundo’. Entonces no lo era, estaba lejos. Le dije: ‘Tienes que seguir trabajando y siendo humilde como eres’. Lo hizo. Todo se lo ha ganado desde ese trabajo. Yo desde luego estoy muy agradecido porque me ha ayudado también a competir”, reconoció en diálogo con ESPN.
Ambos ganadores y de carácter fuerte, también tuvieron sus chispazos. Sucedió en noviembre de 2025, cuando Emery le había sacado la subcapitanía a Dibu. Eso encendió el debate en el Aston Villa y en la prensa británica. El cambio fue en la victoria 2-0 frente al Maccabi Tel Aviv por la Europa League, cuando, ante la ausencia del capitán John McGinn, la cinta quedó en manos de Ezri Konsa y no del arquero. Según se dijo en Inglaterra por aquellos días, la relación entre el entrenador y Martínez se había crispado durante el último mercado de pases, cuando Dibu estuvo cerca de irse a Manchester United. Incluso el arquero argentino se había despedido de los hinchas, creyendo que eran sus últimos partidos en Aston Villa. Sin embargo se quedó pero por aquellos primeros días de noviembre de 2025, Emery había dicho: “Normalmente, tenemos otro capitán, Emi Martínez, como segundo capitán. Pero ahora, después de hablar con él, prefiero retirarle ese rol. Konsa es el siguiente”. Pero todo se solucionó puertas adentro y Dibu volvió a ser determinante.
A tal punto que en enero de 2026 el DT nuevemente lo defendió ante fallos arbitrales: a Dibu le cometían faltas en los córners pero no las cobaban: “Se vuelve cada vez más difícil, hay dos o tres jugadores bloqueando al arquero y le está pasando a todos últimamente. En el futuro necesitaremos arqueros de 2,20m, y tal vez necesitamos conseguir unos guantes de boxeo”, haciendo referencia a la táctica de Arsenal, que en cada córner ponía a muchos rivales para molestar al arquero de turno. Por eso siguió con su explicación: “Usualmente, Emiliano Martínez demuestra su poder en esas situaciones, pero cuando los rivales empujan o bloquean [a los arqueros] y los árbitros no son claros a la hora de explicar cómo manejarán esos asuntos, estas cosas se ven cada vez más y más en los partidos“, había agregado.
En Aston Villa también destacan otra faceta del entrenador: su capacidad para convencer al club entero de una idea. Desde los dueños hasta los empleados de la cocina de la ciudad deportiva lo llaman “The Boss”, según contó diario MARCA. Y todos parecen moverse alrededor de la exigencia permanente que impone el técnico vasco.
“Cada vez somos más fuertes. Estamos evolucionando en todo”, afirmó Emery después del título, mientras enumeraba las obras de ampliación del estadio y los cambios estructurales en el club.
Incluso el príncipe William, fanático histórico de Aston Villa, terminó completamente involucrado en esa transformación. El heredero de la corona británica estuvo presente en Estambul, celebró emocionado el título y luego bajó al vestuario para compartir los festejos con jugadores y cuerpo técnico. “Es un fenómeno, muy cercano. Come con nosotros, habla de fútbol y de la vida”, contó Emery sobre la relación que construyó con William.
La escena terminó de reflejar el fenómeno que provocó el entrenador en Birmingham: un club histórico, acostumbrado durante años a mirar desde lejos a los gigantes ingleses, volvió a sentirse protagonista de Europa. Unai Emery no necesita discursos grandilocuentes. Su carrera parece sostenerse sobre otra lógica: trabajo obsesivo, planificación y una relación casi inexplicable con la Europa League.
Durante los festejos en el micro con los jugadores, Emery volvió a poner el foco en el vínculo construido con los hinchas desde su llegada al club. “Este trofeo también es de ustedes. Sentimos su energía toda la temporada, en Villa Park y en cada partido de Europa”, dijo frente a miles de fanáticos villanos durante la celebración. Y cerró con una frase que resumió el clima del club: “Nuestro corazón es el de ustedes”.
La copa volvió a quedar en sus manos. Otra vez. Y ahora, ya tiene la mira puesta en otra. “He ganado títulos, pero quiero la Champions League“, afirmó, en diálogo con Stan Sports, de cara a lo que viene. ¿Cuál sería el primer jugador al que querrá sostener en el plantel para ese desafío? Dibu Martínez.



