Tomado por sorpresa por los acontecimientos, ocupado en la recepción del presidente de la India, Narendra Modi, con quien firmó acuerdos muy importantes, el gobierno italiano calificó de «inaceptable» el tratamiento reservado por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, a 430 personas (entre ellas 49 italianos) que fueron abordadas en decenas de barcos a vela en las aguas de Chipre con ayuda a los palestinos de Gaza, y transportadas ayer al puerto de Ashdod.
La premier Giorgia Meloni anunció la convocatoria al embajador de Israel para presentarle una protesta, pero entrada la noche el encuentro no se había producido.
El polémico funcionario de Seguridad organizó un despliegue mediático. A los 430 tripulantes y pasajeros de la Flotilla Global Sumud detenidos, los visitó después de haber hecho inmovilizar en el suelo a los que calificó como «terroristas». Ben Gvir empuñó una gran bandera israelí y dijo que pedía al jefe de Gobierno, Benjamín Netanyahu, que «me los entregue» para darles el tratamiento carcelario que se merecen.
Pero tanto el primer ministro como el canciller israelí, Gideon Sa’ar, condenaron el gesto del titular de Seguridad, considerándolo «una vergonzosa actuación».
Las imágenes fueron ampliamente difundidas al mundo en pocos minutos. El jefe de la diplomacia israelí agregó textualmente: «Usted no representa a Israel». Ante esto, el responsable de la policía respondió que «el que apoya al terrorismo es un terrorista».
Los reclamos rebotaron como reguero de pólvora. España consideró «monstruoso» lo ocurrido. Por su parte, el gobierno francés convocó de inmediato al embajador del Estado hebreo y le presentó una enérgica protesta.
El presidente de Italia, Sergio Mattarella, señaló en una declaración el «tratamiento incivilizado infligido a personas detenidas en aguas internacionales, que toca un nivel ínfimo por obra de un ministro». Incluso el mandatario de Corea del Sur, Lee Jae-myung, condenó lo sucedido, demandando además: «¿Cuál es la base legal para los arrestos?».
El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, ante el Parlamento de su país se dirigió directamente al funcionario israelí, afirmando: «Nosotros nos enorgullecemos de haber siempre tratado con respeto a sus connacionales y no tenemos la costumbre de arrestar a personas en aguas internacionales, salvo para socorrer a los que lo necesitan. No creo que con esas acciones se haga el bien a su país».
Esta noche, el propio Netanyahu tomó distancia y condenó la iniciativa de su subordinado. Dijo que dicha acción «no se ajusta a los valores y normas de Israel». El primer ministro, en cambio, anunció que ha dado instrucciones a las autoridades competentes para que deporten a los activistas «lo antes posible».



