¿Puro surrealismo en la batalla política por ser primer ministro en Gran Bretaña? ¿Quién lo será? ¿El secretario de Salud, Wes Streeting, quien renunció al mediodía de este jueves; el actual premier, Sir Keir Starmer, que no se quiere ir; la ex viceprimera ministra Angela Rayner, exonerada por los impuestos; el alcalde de Manchester, Andy Burnham, que debe conseguir que lo elijan diputado antes; o el ex brownista Ed Miliband?
Un «imbroglio a la italiana» después de la derrota electoral laborista en las elecciones locales y el entronamiento del ultraderechista populista Nigel Farage como líder de la oposición. Al mismo tiempo, Farage está siendo investigado por la donación de 5 millones de libras esterlinas de un criptoempresario para Reforma, su partido.
El secretario de Salud, Streeting, renunció este jueves. Insiste en que cuenta con los votos necesarios para iniciar un desafío al liderazgo de Starmer, pero se muestra reticente porque «las cosas están cambiando».
Su carta de dos páginas es una bomba contra el método de gobierno de Starmer. Streeting escribió que, si bien los éxitos en la mejora del rendimiento del NHS (Servicio Nacional de Salud) «son razones de peso para que yo permanezca en el cargo», ha decidido renunciar.
«Como usted sabe por nuestra conversación a principios de esta semana, al haber perdido la confianza en su liderazgo, he llegado a la conclusión de que sería deshonroso y contrario a los principios abandonarlo», continuó.
«Ahora está claro que usted no liderará el Partido Laborista en las próximas elecciones generales y que los diputados y sindicatos laboristas quieren que el debate sobre el futuro sea una batalla de ideas, no de personalidades ni de mezquinas luchas internas. Debe ser un debate amplio, con la mejor selección posible de candidatos. Apoyo este enfoque y espero que usted siga facilitándolo», escribió.
Se cree que Streeting planea desafiar a Starmer por el liderazgo del Partido Laborista, pero en su carta no anuncia el inicio de una candidatura formal. Refleja que los sindicatos han elegido el tiempo para reemplazar a Starmer y ordenar las candidaturas. ¿Será en septiembre, después del verano europeo, o la dinámica de las otras candidaturas la acelerará?
Streeting es la reencarnación de Tony Blair en la política del siglo XXI. Egresado de la Universidad de Cambridge y expresidente de la Unión de Estudiantes, es un excelente comunicador. Es improbable que Wes Streeting inicie una contienda por el liderazgo de inmediato. En cambio, ha exigido que Sir Keir Starmer establezca un calendario para dejar el cargo.
El exsecretario de Salud necesita el respaldo de 81 diputados para lanzar una candidatura al liderazgo. Asesores de Downing Street han afirmado que Streeting no cuenta con el apoyo necesario.
Los aliados de Streeting aseguran que no iniciará una contienda de inmediato y esperará a que Sir Keir Starmer establezca un calendario que permita debatir el futuro del partido.
Esta es una referencia velada a Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester. Streeting cree firmemente que, para convertirse en líder del partido, debe demostrar que puede vencer a Burnham, quien antes debe ser elegido diputado. Un legislador de Manchester renunciará para dejarle el lugar.
El primer ministro, Sir Keir Starmer, sostiene que no se irá, a pesar de las presiones de ministros del gabinete y de nada menos que 93 diputados laboristas —equivalente a un tercio de los diputados de base—. Sus aliados afirman que las buenas cifras sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) y la economía presentada en la mañana de este jueves lo respaldan.
Angela Rayner, la ex viceprimera ministra, afirma haber recibido el visto bueno de la Hacienda Pública tras pagar las 40.000 libras esterlinas que debía y ha indicado su disposición a entrar en la contienda para reemplazar a Starmer. Ella es la favorita de los sindicatos, pero es la candidata que más conviene a Farage para ganarle la elección general.
Todo esto parece completamente insostenible. Los electores se preguntan a dónde va el Partido Laborista.
Hasta Michael Heseltine, el líder conservador que desalojó a Margaret Thatcher y a quien todos llaman Tarzán, se atrevió a decirles a los diputados laboristas que generarán «un caos mayor si echan a Starmer». El objetivo es «crear racionalidad y acercamiento a Europa para hacer crecer a Gran Bretaña», según Heseltine.
En este caos, la alternativa es la parálisis de todo el gobierno.



