El presidente Donald Trump tiene previsto dirigirse a la Asamblea General de la ONU el martes, en un momento convulso para el mundo y para su presidencia.
Cerca de 130 jefes y jefas de Estado y de Gobierno asisten en persona a la Semana de Alto Nivel para transmitir sus mensajes al mundo. Del 22 al 28 de septiembre, los líderes mundiales se reúnen con motivo del debate general del octogésimo primer período de sesiones. El tema de este año es «Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos».
La sesión comenzó, como es tradición, con las palabras del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, cuyo mandato culmina este año.
En su discurso de despedida, Guterres dijo: «Las fisuras en nuestro mundo se están ampliando«. Acusó a las grandes compañías petroleras mundiales de tratar la atmósfera como un «vertedero». Y pidió a EE.UU. y China que cooperen ante desafíos de la IA.
«Los gobiernos con las mayores capacidades en IA tienen las mayores responsabilidades ante la humanidad. Para establecer canales de diálogo, transparencia, confianza y cooperación», dijo.
La sesión comenzó, como es tradición, con las palabras del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Foto: BloombergLa delegación estadounidense en la sesión plenaria de la ONU fue la única que no se puso de pie para aplaudir el discurso de clausura del Secretario General António Guterres, quien deja el cargo tras diez años
El discurso de Trump y un momento complicado
A continuación habló el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rhaman. Después, fue el turno de Brasil. Luego, Trump.
El momento es complicado. La economía mundial se ha visto sacudida por la decisión de Trump declarar la guerra a Irán. La preocupación por el impacto social de la inteligencia artificial va en aumento. Y persisten las dudas sobre el futuro de las Naciones Unidas tras la reducción del apoyo financiero estadounidense a la organización por parte de Washington.
Pedro Sánchez y Andy Burnham caminan por el Central Park horas antes del inicio de la sesión. Foto: APTras su discurso en la reunión anual de líderes mundiales, se espera que Trump mantenga conversaciones con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham , la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y una reunión más informal con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez , según la Casa Blanca.
También tiene previsto reunirse con líderes y altos funcionarios de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos) para debatir el camino a seguir en la guerra de Irán y la creciente preocupación por los recientes ataques de rebeldes respaldados por Irán contra Arabia Saudita.
La visita de Trump a la ONU se produce en un momento en que la política exterior de Trump —en particular su decisión de iniciar una guerra con Irán— ha mermado las esperanzas de sus compañeros republicanos de conservar el control de ambas cámaras del Congreso en las próximas elecciones de mitad de mandato, en noviembre. No obstante, funcionarios del gobierno indicaron que Trump argumentará en su discurso que el mundo se beneficia de su liderazgo.
La sede de la Asamblea General este martes al amanecer. Foto: ReutersLa guerra con Irán, el gran desafío
En su discurso del año pasado ante la ONU, Trump afirmó que Estados Unidos había «destruido» las capacidades nucleares de Irán tras ordenar el bombardeo de tres instalaciones clave en junio de 2025.
Ahora regresó a la Asamblea General casi al cumplirse siete meses de una nueva guerra contra Irán que no logra culminar.
Repitió lo que dijo en infinidad de oportunidades: «Irán no tendrá un arma nuclear». Y anunció que llegaría a un acuerdo Teherán después de las elecciones de noviembre.
Trump en la ONU. Foto: AP«¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho mejor de lo que era antes, o aniquilo a la República Islámica?», dijo Trump en su discurso.
«¿Los envío al infierno sin ninguna posibilidad de supervivencia?», continuó. «Pero creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones, porque no tendría sentido no hacerlo».
La guerra se ha vuelto más complicada a pesar de que los ataques de Estados Unidos e Israel han matado a gran parte de la cúpula dirigente de Irán y destruido su fuerza aérea y su armada, mientras que el bloqueo estadounidense del petróleo iraní ha dejado a Teherán en ruinas económicas.
El paso de petróleo procedente de otros países del Golfo a través del estrecho de Ormuz ha mejorado en las últimas semanas gracias a la ayuda de la Armada estadounidense, que ha guiado a los buques mercantes por este estrecho canal. Aun así, el flujo de petróleo se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra. El crudo Brent sigue rondando los 100 dólares por barril, frente a los aproximadamente 70 dólares de las semanas anteriores al inicio del conflicto.
Pero el mercado energético sigue inquieto. A principios de este mes, Arabia Saudita clausuró un oleoducto clave que servía de vía de escape para el petróleo bloqueado en el Golfo. El reino tomó esta medida después de que el oleoducto fuera atacado por milicianos respaldados por Irán en Irak.
Al mismo tiempo, las anexiones territoriales llevadas a cabo por los rebeldes hutíes , otro grupo respaldado por Irán y con base en Yemen, cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, han hecho que el uso de esa ruta marítima del Mar Rojo por parte de los buques petroleros sea ahora extremadamente peligroso.
La administración firmará un acuerdo sobre Groenlandia
En la Asamblea General del año pasado, Trump ensalzó su trayectoria como pacificador y afirmó que «todo el mundo dice que debería recibir el Premio Nobel de la Paz» por los esfuerzos de su administración para mediar en varios conflictos alrededor del mundo.
Este año, su administración tiene previsto firmar, en el marco de la Asamblea General, un acuerdo con los líderes daneses y groenlandeses que pretende sentar las bases para la expansión de la presencia militar estadounidense en Groenlandia.
Con información de Associated Press


