En la cancha de Newell’s, en Rosario, Boca inició otra etapa con buena cara. A las órdenes de Rodolfo Arruabarrena, en su segundo ciclo como DT en el club, el Xeneize le ganó a Sarmiento de Junín por 2-0 y avanzó a los octavos de final de la Copa Argentina. En la próxima instante, se encontrará con Vélez.
Con golazos de Alan Velasco y el debutante Leonel Flores, de 19 años, el equipo hizo la diferencia en el marcador en el segundo tiempo, cuando mejoró la puntería, en un encuentro en el que llegó mucho -casi 20 remates- y le faltó precisión delante del arco para conseguir una victoria más abultada.
Con buena circulación de la pelota, un ritmo ágil en la mayor parte del juego y velocidad en los avances, Boca se mostró productivo en su regreso a la competencia. Sin Leandro Paredes, con la selección argentina, y en la restructuración de un plantel que prescindió de algunos símbolos, como Edinson Cavani y Ander Herrera, y ya no tendrá a Exequiel Zeballos, el recambio dio buenos frutos.
Tras la eliminación de la Copa Libertadores y del Torneo Apertura, el conjunto de la Ribera utilizó a sólo uno de sus refuerzos, el lateral Leandro Lozano, y sacó adelante un duelo eliminatorio en medio del Mundial y a sólo una semana del inicio de su serie de repechaje de la Copa Sudamericana, ante O’Higgins, de Chile. El jueves que viene lo recibirá en la Bombonera y la revancha será el 30, en Rancagua.
En ese contexto, con señales positivas y varios regresos, Boca puede afrontar con mayor entusiasmo lo que viene a corto plazo, con la obligación de superar ese escollo para seguir teniendo un desafío internacional por delante en un año en el que la Libertadores era el principal objetivo, no pudo superar la etapa de grupos y eso generó el fin de la etapa de Claudio Ubeda como entrenador.


